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Trail Running Putaendo – Andres Reisz

Trail Running Putaendo – Andres Reisz

Regresar a Putaendo este año tenía un doble valor; por un lado, como siempre, tratar de seguir mejorando, demostrarse cuánto se ha avanzado gracias al esfuerzo de los entrenamientos. Pero a la vez, y muy en el ámbito personal, superar los miedos y las frustraciones que una cierta prueba nos pueda haber provocado.

En mi caso, algunas semanas antes de Putaendo 2014 se me había desencadenado una lesión en la rodilla que me mantuvo alejado de los entrenamientos hasta el jueves previo a la carrera. El alta médica era bastante relativa: “corra solo si se siente bien”. Corrí con miedo, esa es la verdad; miedo de reactivar la lesión, miedo a un terreno desconocido y a lo que este podría provocar en mi cuerpo.

Este año las cosas eran distintas, llegaba con muchísimos más kilómetros en el cuerpo, con la experiencia de haberme sobrepuesto a la fatiga y los dolores. Y por sobretodo, conociendo que los 14k de Putaendo es una prueba bella y abordable, cuya mayor dificultad es el clima, frío y húmedo, que el año anterior nos había premiado incluso con lluvia la noche previa.

En esta ocasión el día comenzó muy temprano, ya que decidí partir ese mismo día desde Santiago prescindiendo del alojamiento allá. El viaje transcurrió con tranquilidad, llegando al parque cuando recién comenzaba a amanecer. Retirar el kit, tomarse un café y conversar con los amigos. Después revisar el equipamiento y hacer una suave preparación física, para encajonar, escuchar las últimas instrucciones y partir.

El recorrido comienza con una vuelta por dentro del pueblo, la que finaliza con un ingreso al cerro por un sendero estrecho con una pendiente muy suave. El ritmo está limitado por los corredores que van más adelante, ya que cualquier adelantamiento se debe hacer saliéndose de la pista. Esta condición culmina cuando nos enfrentamos a una abrupta subida. El grupo cambia su paso de un trote suave a un caminar lento. Yo procuro caminar algo mas rápido, tratando, cuando se dan las condiciones y oportunidades de adelantar a quienes van más lento.

Una vez superada esta subida la carrera se abre, sucediéndose una serie de subidas y bajadas absolutamente trotables. El frío ambiente se ve absolutamente superado por el calor corporal, y un tímido sol comienza a intermitentemente aportar a la temperatura y al brillo del paisaje.

Me mantengo dentro de un grupo de referencia bastante claro y poco compacto, al que constantemente adelanto y me adelanta.
Transcurridos aproximadamente 12 kilómetros visualizo tras una breve subida la planicie de las esculturas, una zona con antenas, torres de alta tensión, y algunas obras que se podrían asimilar a esculturas. De ahí en adelante todo es bajada, la que aprovecho para adelantar a unos pocos corredores más. Salgo al pavimento y enfrento las últimas 3 a 4 cuadras que me separan del parque. Al cruzar la meta la satisfacción del objetivo cumplido es total. Se redujo significativamente el tiempo y se disfrutó de un bellísimo día de deporte…

Andres Reisz

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Andesteam