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Una carrera contra la mente #3aguasValdivia

Cuando comencé a nadar (2014) escuché un rumor de una carrera en aguas abiertas que se realizaba en Valdivia y en Febrero, pero como yo apenas  sabía nadar, nunca la tomé en cuenta.

Tres años después supe que unos compañeros de equipo habían intentado participar sin éxito… habían abandonado la Carrera. Ese fue el momento en el que decidí asumir el desafío deportivo mas grande en mi corta trayectoria de nadadora…. Llegar al mítico Tres Aguas.

En Diciembre (2017) me llegó la convocatoria para participar, nunca había leído en que consistía la Carrera, solo sabía que era muy difícil y que no todos eran capaces de terminarla.

En la convocatoria explicaban que este torneo se realizaría en tres etapas, 5000 o 3000 metros en lago, 5000 metros en mar y 5000 o 2000 en río. Inmediatamente me inscribí en todas las etapas nadando 5000 metros, la mayor distancia que he nadado seguida en mi vida. La mayor dificultad: Se nada sin traje de agua, porque los de verdad, no necesitan usar traje.

Cuando ya pude procesar la locura que había hecho, las inseguridades se manifestaron: como este año recién había entrado a trabajar, no entrené casi nada, no tendría tiempo para entrenar como corresponde, etc. Así que decidí que mi meta sólo sería terminar y que si me sentía mal o insegura, me retiraría.

Tomé la decisión de no contarle a nadie más que a mi mamá (mi fiel compañera, que me acompaña a todo y me anima siempre a mejorar) y cuando llegó el momento nos fuimos.

El 30 de Enero era el Congresillo Técnico donde daban toda la información y no llegué, teniendo que ir a ciegas a competir al Lago Ranco.

Etapa 1: Lago Ranco.

Al llegar, no sabía mucho que pensar ni que esperar, cuando se acercaba la hora de partir me puse tan nerviosa que pensé que iba a vomitar. Mi mamá me tranquilizó y distrajo, funcionó perfectamente. Me marcaron y de la nada, ya estaba dentro del lago esperando la partida, los primeros 3000 metros los hice sin ningún problema, me apoyé en una competidora que finalizó su Carrera en 3 km. Los últimos 2000 metros fueron una batalla por encontrar las boyas, por aguantar el frio, por omitir el dolor muscular y por no pensar tonteras, incluso pensé en retirarme… pero como tan pava para retirarme si prácticamente no me estaba pasando nada malo… Finalmente llegué al muelle y mi mamá me felicitaba a gritos porque había hecho un excelente tiempo para iniciar la competencia y por haber Ganado el tercer lugar y terminando en 1 hora y 22minutos.

Etapa 2: Cruce Niebla-Corral

Los momentos previos de esta competencia se pueden resumir en pocas palabras: miedo, derrota, inseguridad, nada bueno… El solo hecho de ver el recorrido ya te hacía dudar… mucho oleaje, agua muy helada y muchas corrientes…

Los nervios y la inseguridad se apoderaron tanto de mi que pensé en abandonar incluso antes de comenzar, afortunadamente mis amigas y competidoras, mi mamá y la gente de la organización me dijeron que lo hiciera, que era fácil (mentira). Momentos antes del marcaje, veo mi celular y habían muchos mensajes de apoyo, de fuerza y animo…todos sabían que iba a llegar…Algunos de los mensajes mas memorables fueron “Esta Carrera se termina a pura fuerza y cabeza, nada sin parar y piensa solo en llegar”(Juanito, mi entrenador de natación), “Eres una de las personas más Fuertes y locas que conozco, así que se que vas a llegar porque nunca has perdido contra ti misma” (Andrés) y “El sufrimiento es temporal, pero la gloria es eterna” (Karim).

Para comenzar la Carrera, nos subieron en unos botes para que nos tiráramos al agua, ahí abandonaron 6 personas. Nos dejaron 2 minutos en un agua tan helada que no sentía ni mis brazos ni mis piernas. Apenas nos dieron la partida, se me cerraron los pulmones y apenas podía respirar. Seguí nadando hasta que me di cuenta que estaba sola, en medio del mar y que no se veía el punto de llegada. Estuve a punto de ponerme a llorar de frio y frustración hasta que me di cuenta de que no iba a ganar absolutamente nada llorando y recordé los whatsapps de ánimo así que simplemente, seguí nadando.

Después de un rato, que para mi fueron mil años, divisé el punto de llegada y nadé con una gigantesca sensación de alivio. En la meta me esperaban mi mamá, la Corita, una frazada y una leche con Milo caliente. Llegue en 57 minutos y hubo 16 retirados en total. También obtuve el tercer lugar de mi categoría, afortunadamente todas llegamos muertas de frío, pero bien.

Etapa 3: Río Calle Calle

Finalmente, llegaba la ultima etapa de esta competencia, ya se podían sentir los Dolores en el cuerpo y el cansancio, pero no podía fallar en la última etapa.

Me dispuse a hacerlo lo mejor posible, el agua estaba calentita, nadábamos con corriente a favor, el circuito estaba un poco complicado por la navegación con las Corrientes, pero nada peor que la etapa anterior. Partimos todos juntos y me dispuse a nadar lo mas constantemente posible… al pasar la primera curva tuve la suerte de agarrar una corriente que me lanzó hacia la orilla y pude nadar con el camino despejado, al pasar por debajo de un puente (que me morí de susto porque estaba todo obscuro y yo juraba que me iba a comer un lobo marino) escucho la inconfundible voz de mi mamá y de Karim que me estaban alentando. Caminaron como 3000 metros a mi lado mientras yo nadaba. Está demás decir que los escuche todo el camino y me dieron mucha fuerza para seguir adelante. El resto de la Carrera estuvo excelente hasta que a 300 metros de la meta me da un calambre tan fuerte que me impidió nadar por un rato, los espectadores pedían un bote que me rescatara, mi mamá gritaba que terminara y que no viniera el bote y Karim casi se tira al agua a sacarme… Entre todo eso, yo pregunto cuanto queda y cuando me dicen 300 metros seguí nadando sin patear porque el calambre volvía… cuando llegue a la meta, todos me esperaron para felicitarme, abrazarme, darme la medalla y dar por finalizada esta maravillosa competencia que de seguro volveré a hacer. Termine mi tercera jornada en 1 hora y 16 minutos, nadando a 15 minutos el kilómetro… nunca había nadado tan rápido en mi vida.

Solo me queda agradecerles a todos los que estuvieron presentes, dándome animo y apoyándome en este hermoso proceso.

Ahora hay que enfocarse en el triatlón Olímpico, en el Titicaca, 21 km en la Maratón de Santiago y quizás 10km en el Caribe.

Lo que mejor aprendí fue a vencer a mi mente y saber que no hay límites para comenzar a hacer algo nuevo.

Michelle Batarse – Socia Andesteam

Maratón de Santiago 2016 – Andres Reisz

Volver a correr los 42.195 kms fue una decisión que casi se tomó sola. El año 2015 lo hice obligado por el “bulling” de mis compañeros de Andesteam. Mi familia pensó que estaba loco, y yo lo dejé todo en la preparación. El resultado fue una experiencia maravillosa, en la que gracias al apoyo de los amigos (especialmente de la Chiky), llegué a la meta después de más de 6 horas en las que mis músculos y especialmente mi mente tuvo que poner todo de sí.

Este año no hubo angustias, ya conocía la experiencia y creía saber cuáles eran los errores que habían provocado tanto sufrimiento. Por ello combiné el plan de entrenamientos con un programa de alimentación que me permitiera enfrentar el Maratón de Santiago con un menor peso, y principalmente, con una estructura corporal más acorde con el desafío. Mi familia también cooperó apoyándome y dándome aliento.

Traté de no dejar ningún cabo suelto para ese día, lo que significó seleccionar cuidadosamente el equipamiento para ese día, en especial las zapatillas y prendas de vestir que minimizaran el roce. Lo otro fue diseñar un plan de alimentación durante la carrera, el cual se basó en consumir hidratante en todos los puntos de abastecimiento, y consumir geles cada 10 kms, a eso se debía agregar el consumo de barras de proteínas, las que dado lo difícil de masticar y tragar, finalmente se redujeron a una que fui fraccionando en los puestos de hidratación en que no correspondía gel a partir del kilómetro 15 y hasta el 25, a partir de allí agregue algunos Snickers, los que me permitieron sentirme bastante energizado.

El día de la carrera llegué temprano al sector de la carrera, sin embargo, dada la poca claridad que tenía respecto de los puntos de acceso al área de los 42K, finalmente llegue al área de encajonamiento pocos minutos antes de la largada. Previamente, y con el tiempo justo, había dejado mis cosas en guardarropía y pasado al baño. Mientras esperaba mi turno allí, realizaba algunos ejercicios de estiramiento y soltura articular.

Encajono, y trato de avanzar, el grupo es bastante compacto así que poco se logra. Mientras espero consumo un gel. Dan la largada, la fila se mueve lento, finalmente paso el pórtico 5 minutos después. Comienzo a trotar, a pesar del frío me siento muy bien, llevo un excelente ritmo y adelanto a muchos. Casi sin darme cuenta estamos en Av. España con Blanco Encalada, comienzan las subidas, mantenga el ritmo. En Rondizzoni primer puesto de hidratación, tomo un sorbo de agua mientras alcanzo 2 vasos de hidratante, los bebo sin detenerme y continúo. Av. Matta se hace entretenida de recorrer, hay bastante gente dando ánimos y me siento mejor que nunca.

Antes de una hora paso el kilómetro 10, un gel y un vaso de Gatorade. Dar la vuelta frente al estadio Nacional, un grupo roquea, saludo la melodía y continuo. Toda la adrenalina que corre por mis venas me hace ir a un ritmo parejo. Frente a la escuela de Carabineros veo pasar a Gonzalo Delpiano y Roy Saavedra como dos exhalaciones.

Tomo Pocuro y poco antes de cruzar el puesto de control veo un niño pequeño que sentado en la cuneta quiere que los corredores le golpeen su manito; pienso: “vine a gozar de la carrera, y hacer feliz a ese niño es parte de eso”. Cambio el ritmo, me agacho y golpeo su mano, él sonríe y yo continúo. Giro por Los Leones y saco la barra de proteínas, le doy 2 mordidas y comienzo a rumiar, finalmente logro tragar con ayuda de un vaso de hidratante. Aprovecho que en este tramo los puestos están más próximos para seguir consumiendo las proteínas. Mantengo el ritmo y enfrento la subida por Rodrigo de Araya, pasado el siguiente punto de control consumo el tercer gel con otro vaso de Gatorade. Me ofrecen una esponja y me refresco la cabeza.

Subir por Grecia y comenzar el tramo más monotono de la carrera, recorrer Américo Vespucio desde Grecia hasta casi Escrivá de Balaguer. Pienso si me encontraré con alguna persona conocida en este tramo ya que varios de ellos viven cerca. No ocurre. La calle, como siempre en esta zona, debemos compartirla con los automóviles, veo menos taco que el año anterior, pero también veo a los primeros automovilistas enfurecidos por el “problema de respetar el derecho preferente de los corredores”. Carabineros actúa correctamente a pesar de los insultos recibidos. Cerca de la Escuela Militar me alcanza y supera Javier, se le ve bien. Un saludo que distrae y reconforta, y a seguir dándole. Tengo algunas molestias menores a nivel muscular. Alguno que otro dolorcillo, en especial en la rodilla y cadera derecha, nada grave.

Llegando al kilómetro 30 consumo el cuarto gel, un vaso de hidratante sin detenerse y continuar. Comienzo a sentir la presencia de calambre que amenazan con presentarse, principalmente en los gemelos y banda isquiotibial. Me detengo y elongo un poco. Pasado el kilómetro 31 decido caminar porque me siento un poco mareado; pienso: “El muro”, saco un Snickers y me lo como, me cuesta tragar, pero el efecto del azúcar y el chocolate no tarda en notarse. Giro por Francisco de Aguirre, enfrento la última subida, intento comenzar a trotar nuevamente, un calambre en los gemelos me detiene, me acerco a la cuneta e intento elongar. Otro corredor se detiene detrás de mí – “¿Estás bien?” – pregunta, – solo un calambre – respondo-. “¿Te ayudo?”. Iba a contestar que no cuando el calambre se generaliza a ambas piernas completas. “Tírate al suelo, te voy a ayudar a elongar”. Luego de algunos minutos que se me hicieron eternos, y de masajear y estirar, y dar movilidad a los músculos, las molestias ceden lo suficiente. Me ayuda a pararme y se va. Comienzo a trotar nuevamente. Sé que no debo detenerme. Al pasar el puesto de control de Luis Carrera una señora me ofrece un plátano, el cual comparto con un corredor que venía tras de mí. El movimiento ayuda, los músculos duelen pero responden. Van 4 horas 10, totalmente dentro de lo esperado, y más si consideramos el tiempo que estuve tirado en el suelo.

Al doblar por Isabel Montt me encuentro con Sebastián Villarroel que anda en bicicleta con su polola, me ofrecen agua o hidratante, tomo un par de sorbos de esto último. Me acompañan un rato, me aconsejan y se van, estoy casi en el kilómetro 35, ya todo en bajada.

El trote tiene una cadencia lenta, me gustaría apurarlo pero prefiero no sobre estresar la musculatura. Cerca de Los Leones me encuentro con Andrés Torres en bicicleta, me acompaña y conversa conmigo. En un momento me dice: “Cuando fue el último gel que tomaste. ¿Te queda uno?”. Al contestar afirmativamente, me dice que me lo tome ahora, que me ayudara para poder rematar. Me acompaña hasta casi el kilómetro 37. Antes de irse me dice que mantenga ese ritmo hasta Plaza Italia y que después trate de aumentarlo hasta la meta.

Plaza Italia. El aliento del público y la cercanía de la meta dan un nuevo aire. Sé que ya no hay que guardarse, por lo que procuro aumentar el ritmo. Los metros y kilómetros pasan. Ya cruzo Mac Iver, a lo lejos se ve la meta, son los últimos 1195 metros. Veo un par de personas delante de mí, sé que si Chiky estuviera al lado mio me hubiera dicho que podía pillarlos, pero no está y solo visualizo llegar.

Entro al área de encajonamiento, un cartel indica 42 kilómetros, avanzo procurando aumentar el ritmo. Un cartel indica que quedan 100 metros, veo 2 personas delante de mí, en mi cabeza un relámpago estalla – “Y porque no?” – Mis piernas responden y en un pique explosivo, supero al corredor más cercano y llego tan solo unos metros por detrás del segundo. Levanto los brazos para la foto y cruzo la meta… Fueron 5:49 horas, media hora menos que el año pasado…

Deseo agradecer a todos los que me dieron aliento durante el recorrido, personas en su mayoría anónimas que con sus aplausos y gritos permiten que uno no desfallezca ni se dé por vencido… En especial a la persona que dejó su carrera para ayudarme en el momento en que los calambres me inmovilizaron. Gracias.

A Seba y Andrés por los consejos y aliento… A Caro Imbert, por sus consejos nutricionales, que aunque no los siguiera “al pie de la letra” fueron sumamente importantes para lograr el objetivo.

A mi familia por preocuparse y dar aliento… Y a todos los amigos por estar allí… 

Andres Reisz

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Altos de Lircay 2015 – Jesus Figueroa

El 14 de noviembre recién pasado corrí la quinta fecha del Circuito de Trail Running de Latitud Sur Expedition, la que se realizó en la Reserva Nacional Altos de Lircay, ubicada en el sector de Vilches Alto.

Una carrera tan hermosa como dura y desafiante que recorrió hermosos y emblemáticos lugares de la reserva nacional. Esta fue mi experiencia. 

Jesus Figueroa

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Desafío Trek Subaru 2015 – Sebastian Villarroel

El Desafío MTB Trek Subaru es uno de los desafíos personales de los cuales me motivo para estar ligado constantemente con el mundo del ciclismo.

Recuerdo que mis primeras participaciones fueron en las distancias más cortas, donde en una oportunidad logré alcanzar un lugar, para posteriormente ir avanzando a las otras distancias, destacando que es una de las rutas con mayor dificultad y hay que preparar con anticipación para que no pase la cuenta y lograr alcanzar las metas personales.

La nublada mañana del domingo recién pasado daba inicio a la prueba de ciclismo con mayor convocatoria en sus 4 distancias siendo muy atractivo para todos los que practican ciclismo.

Este año no me inscribí en esta competencia, pero lo viví de la misma manera, ya que quería mejorar mi tiempo y aguantar un ritmo fuerte subiendo con algún grupo. El inicio desde un comienzo fue de alta intensidad, plato grande y buscando acomodarse en algún grupo, esa fue la tónica de la carrera hasta la primera subida fuerte del puente Ñilhue, la pendiente es pesada y había que guardar piernas así que subiendo a un ritmo tranquilo y aguantando la dificultad, donde se da la particularidad que uno va subiendo más rápido de lo normal por ir metido en un grupo de ciclistas que compiten a buen nivel. La segunda subida un poco más larga pero no tan pesada hasta los containers se hace de manera similar, ya que se venían unos kms de plano para llegar a las famosas curvas y era ese punto donde las piernas tenían que estar frescas y con fuerza, donde ya veníamos con un promedio alto de velocidad llegando a corral quemado en 36 minutos.

Ya subiendo las míticas curvas la cosa se pone sería donde el promedio de velocidad no pasa más allá de los 15 kms, donde hay que saber bien pasar los cambios y subir con buena cadencia y ritmo, pude subir metido en un grupo de las mujeres elite y la estrategia era mantener para guardar piernas para las últimas curvas que son las más pesadas con pendientes del 8-12% que no dejaban descansar.

Pasando por la meta del desafío medio en 1:06 y de ahí hacia arriba la ruta de verdad que se pone dura, faltando más de 20 curvas de altísima dificultad, donde la parte psicológica tiene que hacerse fuerte para resistir el tremendo esfuerzo, pasando a ciclistas que van sufriendo más que uno y donde uno ve reflejado todos los esfuerzos y sacrificios que uno hace donde valen la pena y salen a relucir en estos momentos, llegando a la meta de Farellones en 1:50 mejorando el tiempo en algunos minutos, pero donde el sufrimiento es alto, las ppm pegadas en 170-180 y con mucho frío y prepararse a bajar, donde ahí uno ve la cantidad de gente en dicha competencia y las caras de sufrimiento de los otros ciclistas.

Por último mencionar que estamos por buen camino preparando lo que es Pucon 2016, dar las gracias a los compañeros del equipo que acompañan en los entrenos y por las nuevas motivaciones que van naciendo. 

Sebastian Villarroel

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Cruce Canal de Chacao 2015 – Karim Acuña

Se aproximaba la aventura para lo cual me había preparado en mi periodo de vagancia deportiva mientras me recuperaba de mi fractura.

Estar sin hacer ejercicio fue pesado tanto física como psicológicamente por lo que poder entrenar natación mientras me recuperaba completamente fue una salida para ese largo periodo de tiempo (julio, agosto, septiembre y parte de octubre) y además acompañado de Giss.

Me inscribí a esta prueba pensando que sería una tarea dura pero realizable.

La prueba consistía en cruzar a nado los 3200 metros que en “teoría” separan el continente de la isla grande de Chiloé por el sector de Puerto Elvira (Mapa).

La previa

La jornada comenzó temprano, un bus nos recogió a las 6:00 en Puerto Varas y nos llevó al sector de Pargua, el final del continente en donde fue la acreditación, registro y retiro de kits. Luego a las 9:30 teníamos que estar vestidos y preparados para subir al transbordador que nos llevaría a la largada en Puerto Coronel (aproximadamente a 5 kilómetros al poniente de Pargua).

Una vez en la playa, todos a lanzarse del transbordador y esperar la largada con los pies en la arena, el clima se veía calmo, la mar serena y la temperatura “adecuada” (del orden de los 10º), un saludo a Giss y espero la partida.

La carrera

Y dan la largada, me posiciono a la izquierda y con ritmo fuerte logro perder al grupo y ver al pelotón de avanzada. Al principio de la carrera, por tener los lentes puestos mucho tiempo antes de entrar al agua, se me recogieron las tiras y cada 4 brazadas se me salían los lentes, tuve que recordar los consejos ancestrales de aguas abiertas, relajarme, nadar de espaldas un tiempo y acomodarme bien los lentes, los primeros 1000m tuve problemas con los lentes así que traté de mantener un buen ritmo mientras me acomodaba los lentes cada cierto tiempo. Durante el transcurso de la carrera hay varios puntos en que la soledad con la naturaleza, la marea fuerte y los animales pueden llegar a poner nervioso a cualquiera, lo más importante es mantener la mente fría, un ritmo apretado y constante y no perder por nada la calma.

Al principio tomé como punto de referencia un punto mucho más a la izquierda de la meta, siguiendo los consejos de la organización que mencionaban una fuerte corriente saliente (de continente a océano), la cual supuestamente comenzaría 40 minutos luego de la partida, cosa que se adelantó 20 minutos, lo que ocasionó tanto problema.

A los 1500-2000m ya el panorama para mí era diferente, simplemente no se veía a nadie, iba solo escoltado por uno de los 6 kayaks de apoyo a 1000 metros de la meta, la cual se veía cada vez más lejos. Era el efecto de la corriente el cual no me permitía avanzar en línea recta. Las olas golpeaban por el lado derecho, pero la marea me movía hacia la derecha, tormenta perfecta.

Luego de 1000m de lucha logro llegar al sector poniente de la playa el cual está mirando de frente al paredón de la playa. En aquel lugar encuentro a otro nadador atorado en un remolino de agua el cual también me atrapa, sin posibilidad de escapar de ese punto, el kayak que me venía siguiendo tampoco podía hacer nada, por lo que tuvimos que trabajar juntos para salir del vórtice, saliendo de ese remolino pude por fin tocar tierra, a casi 3KM de la meta, pero en tierra, ya no quedaba más que ir corriendo a la meta. Como se puede apreciar en la siguiente foto, el 90% de los nadadores tomó este rumbo. Por lo que lamentablemente para ellos fue imposible tocar tierra.

En el camino a la meta me extrañó ver tanta gente caminando hacia el sector poniente y aplaudiendo a los 4 o 5 nadadores que estábamos en esa zona un tanto desorientados y cansados, al llegar a la meta todo cobró sentido, solamente 15 nadadores habían llegado antes que yo y se había activado un plan de emergencia para rescatar a los 150 nadadores que no pudieron tocar tierra.

La Armada actuó de forma veloz y eficaz, al cabo de 2 horas, ya habían rescatado a la totalidad de los nadadores que no pudieron tocar la isla.

Una extrema experiencia que nos demuestra la inmensidad de la naturaleza y la dificultad de sentir su fuerza, en donde si dudas por un segundo, la corriente te lleva y no te suelta.

Un saludo especial a Giss que fue mi compañera en esta travesía y de la cual me siento orgulloso por el solo hecho de pararse frente al canal e intentar nadarlo. 

Karim Acuña

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Maratón Viña del Mar 2015 – Jesus Figueroa

El pasado 4 de octubre de 2015 se llevó a cabo la 3° edición del Adidas Maratón Internacional de Viña del Mar. En esta oportunidad compitieron en la distancia de medio maratón (21K) Christian Rosales, Evelyn Sanhueza, Roxana Garay, Rodrigo Saavedra, Giss Cabrera, Karim Acuña y Jesus Figueroa. Este último fue el encargado de plasmar su carrera en el siguiente video.

Disfruten! 

 

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