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Sin dolor no te haces feliz #AguasdeRamón

Sin dolor no te haces feliz #AguasdeRamón

I

El año 2016 había corrido por primera vez el trail nocturno aguas de Ramón, en aquel entonces no entrenaba en Andes Team y no tenía mayores expectativas en cuanto a mi participación, pero al llegar a la meta en un 4to lugar y con un gran tiempo me entusiasmé y prometí que en la próxima oportunidad 2017 estaría en lo más alto del podium.

 

Así comencé a entrenar y a visitar la ruta de manera constante. Primero acompañada de mi novio-coach y luego en compañía de Andes Team.

Cada visita al sendero me evidenciaba mejoras y gran destreza: Mejoraba tiempos y resistencia.

Por ende El plan era continuar con el entrenamiento, mantener las piernas activas y fuertes hasta el gran día.

Todo iba a la perfección, sin embargo unas largas semanas pesadas tanto en lo laboral como en lo personal previo al evento no me permitieron continuar con el entranamiento, el cual se vio postergado…en una primera instancia no le presté mayor importancia, conocía la ruta como la palma de mi mano, todo lo acumulado estaba sumado… me sentía fuerte y segura.

 

II

Tarde fría, tímidamente con sol… nos montamos en nuestras bicicletas junto a Sebastián para ir calentando y preparando las piernas para la gran noche.

El objetivo y la ambición eran muy altos, a igual que las expectativas, las piernas estaban rápidas y firmes… en conclusión estaba lista para iniciar la carrera.

 

En la línea de partida me sentía muy ansiosa. Ya quería comenzar a correr y darlo todo. En mi cabeza repasaba una y otra vez el plan de acción: darlo todo (o a tope como dice mi coach personal) en el primer tramo, conocido como el “camino de emergencia”. Descansar y recuperar en la subida que enlaza con el sendero de los peumos, para retomar finalmente el ritmo en la bajada.

5. 4 . 3 . 2 . 1

A correr.

 

III

Comenzamos a correr por el oscuro camino… concentrada en cada paso sentía cómo iba alcanzando mi 100%… me sentía segura y pensé a los 3 min de comenzar “gané”.  Pero todo se derrumbó cuando el camino no era ese, si no otro.

Un ligero desvío nos llevó directo a la primera pendiente del parque… y no es cualquier pendiente… es larga, pesada, y come piernas…intente seguir el ritmo, mi corazón comenzó a latir más fuerte. Mis piernas fatigadas colapsaron. Y del éxito pase de una subida a la desesperacion.

En la desesperacion mi mente se nubló, y todos mis esfuerzos nacían desde el sufrimiento. Literalmente sufrí.

Cada metro significaba una lucha física y mental…”no puedo” me dije en un par de veces, pero la voz de apoyo y ánimo de Sebastián llegaban para alentarme y apoyarme.

 

IV

Comencé a notar que una chica me había adelantado. Traté de aumentar el ritmo para pillarla… ella era mi meta…que veía como lentamente se encontraba adelante de mi.

Puente los peumos. Sabía que ahora la ruta era más amena y las bajadas harían de la carrera algo más rápido.

decidida a conseguir aquel objetivo que tanto deseaba apreté los dientes y decidí olvidar y dejar atrás el dolor.

 

Enfocándome y retomado la concentración sólo me concentré en el camino y el ritmo.

Y así fue como en el último tramo, donde la bajada es larga y pronunciada decidí alargar cada zancada y acelerar cada vez más. La meta y la chica estaban ahí, a segundos de mi… y como un Marcel Kittel cualquiera (dijo la patúa) a pocos metros  de la meta, apreté  y lo di TODO. Lo que tenía y lo que no.

Con 12 seg de diferencia, llegue 2da en la gral. , lengua afuera, piernas hinchadas, corazón en la boca, juanete punzando. Con las mil gotas gordas….

“Sufriste amor?” – Me dice dulcemente Sebastian.

“si…sufrí…sufrí…si que sufrí …”

 

María de los Angeles Walker – Socia Andesteam
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