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Half Marathon María Ayuda #Scotiabank

Half Marathon María Ayuda #Scotiabank

Como parte de mi preparación para el Maratón de Berlín en un mes más (24 de Septiembre), participe el domingo recién pasado en la Half Marathon Scotiabank, producida por Prokart, a beneficio de María Ayuda, y que se desarrolló con partida y meta en los estacionamientos del colegio Santa Úrsula, en calle Monseñor Escrivá de Balaguer, entre Isabel Montt y Nueva Costanera.

Esta prueba es bastante desafiante pues incorpora un cruce (y ascenso) por dentro del Parque Metropolitano, entrando por Pedro de Valdivia y saliendo por La Pirámide, con aproximadamente 5 kilómetros que ponen a prueba la disciplina y fortaleza de la mayoría de los corredores. En esta ocasión me acompaño mi hija Dafna, quien corría por segunda vez estos 21k.

El día se inició con nuestro desayuno tradicional, para partir luego junto a Mauricio Quintanilla de Corredor Promedio, con tiempo para realizar un breve acondicionamiento físico y conversar con los muchos amigos y conocidos.

Alrededor de las 9:05 finalmente podemos encajonar, para largar aproximadamente 10 minutos después. Lo primero que llama nuestra atención es que la ruta no se ajusta al recorrido presentado en las bases de la competencia, el que era bastante enmarañado.

Sin embargo, la ruta que finalmente se realizo es sumamente simple: Se subió por Monseñor Escrivá de Balaguer hasta Nueva Costanera, para por ella salir a Vitacura, en donde se doblaba a la derecha para empalmar con Avenida Andres Bello hasta Pedro de Valdivia, para entrar al Parque Metropolitano, lugar donde nos encontramos con el primer puesto de hidratación. Luego se ascendía por el San Cristóbal, para salir del parque por La Pirámide. En ese lugar se ubicaba el segundo puesto de hidratación. Se salía hacia el Puente Centenario, y al salir de él se decencia hacia Monseñor Escrivá de Balaguer, en donde se tomaba a la derecha para subir hasta casi llegar a la rotonda Carol Urzúa,  donde se encontraba el último puesto, para retornar sobre nuestros pasos por Monseñor Escrivá de Balaguer, pasar junto a la meta para tomar Isabel Montt y Avenida Bicentenario hasta frente del edificio de la CEPAL, y retornar por Avenida Bicentenario e Isabel Montt, y pasar por la meta.

Partimos con suavidad, considerando el frio ambiente, y vamos apretando el paso en la medida que entramos en calor. Ya en Vitacura hemos alcanzado el ritmo esperado y lo mantenemos hasta entrar al San Cristóbal. Un vaso de hidratante al paso y a ajustar la zancada para comenzar la subida. El grueso del grupo en que me muevo mantiene el ritmo. Sin embargo, se escucha a algunos quejarse e incluso comenzar a caminar. Mi sensación es que la subida me cuesta menos que en otras ocasiones, y ciertamente la disfruto.

Ya de regreso en  Escrivá de Balaguer, aproximadamente en el kilómetro 12, consumo un gel dado que comienzo a sentir una leve reducción de las energías. Algo después ya siento esa inyección extra y puedo volver al ritmo anterior. Me cruzo con algunos amigos y conocidos, a quienes saludo al paso. A otros tan sólo los veo, y no alcanzo a compartir con ellos algún gesto de aliento.  Las sensaciones son sumamente agradables y lo que permite disfrutar  de la carrera.

En resumen, terminamos felices, habiendo cumplido con una ruta significativamente más compleja que el año 2016 y en un menor tiempo.

Aun cuando escuche a algunos corredores reclamar por “lo duro de la carrera”,  creo que esta es una competencia muy interesante y que permite correr un poco fuera de nuestra zona de confort, permitiéndonos conocer mejor  nuestras debilidades y fortalezas, y superarlas…  Espero poder participar el año próximo nuevamente, para poder continuar disfrutando y ayudando a una buena obra.

Andrés Reisz – Socio Andesteam

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