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Empezar bien el año #21k #Valdivia

Empezar bien el año #21k #Valdivia

Este año vuelvo a correr la media maratón de Valdivia. En esta ocasión también me acompaña mi hija Dafna, y el viaje lo realizamos en bus antes para tener tiempo para conocer más la zona. Partimos el viernes por la noche y regresamos el domingo al anochecer.

Al llegar a Valdivia, pasado las 8 de la mañana, un rico desayuno en la terminal nos recibe. Después pasear un poco para hacer hora para el check in en el hostal. El día esta tibio, y cada rincón que miramos nos recuerda nuestra anterior visita.

Ya en el hostal, un descanso y hacer hora para almorzar e ir a retirar el kit. Conversar con los amigos, Mauricio, Marcela, Rodrigo. Ir a ver la torre del péndulo en la costanera, y explicarle a Dafna, que las variaciones de posición de un Péndulo de Foucault prueban la rotación de la tierra. El suelo gira bajo el péndulo. ¡Que paradigmático concepto!

Pasear por Valdivia, comer temprano e irse a dormir para tener las fuerzas para correr a la mañana siguiente.

A las 6 ya estoy en pie. Ducharse para despertar, ponerse la ropa que se dejo preparada la noche anterior. Tomar el desayuno que se nos dejo servido. Salir con tiempo para ir al encuentro del bus que nos llevara a Niebla, frente al cuartel de bomberos, al punto de partida.

Las fotos de rigor. Los saludos y abrazos a los amigos y conocidos. Todos los rituales se van cumpliendo. Estamos atentos a las instrucciones de Rodrigo, por lo que unos 10 minutos antes de la hora ya estamos encajonando. Escuchamos su habitual arenga, el saludo de los antiguos, a los que debutan en la prueba. Un minuto. Nos deseamos suerte. Le digo a Dafna que procure mantenerse a mi lado y no retrasarse.

Partimos. Un paseo por Niebla. Vamos entre calentando y a un buen ritmo, todos muy juntos, disfrutando de una mañana esplendorosa. Al salir de Niebla, después de unos 2 kilómetros, empezamos a bordear el rio Valdivia. Dafna se entusiasma a ratos y se adelanta un poco, luego cambia de ritmo y retorna a mi lado. En una de esas se queda atrás. No me preocupo en un principio, pues, normalmente se mantiene cerca. Pero, al rato ya no la veo y regreso a buscarla. La cara de asombro de los corredores que me ven correr devuelta me da un poco de risa. Unos 300 metros más atrás me la encuentro y retomamos juntos la carrera. Alguien que nos conoce comenta: “Grande Papa”. Disfrutamos esos momentos juntos, compartiendo una pasión. Llevamos algo más de 4 kilómetros.

Kilometro 5, primer puesto de hidratación. Tomo 1 vaso de isotónico acompañado de mi primer gel, el que no había consumido antes de partir. Seguimos juntos.

Poco a poco Ella se adelanta. Solo algunos metros. La veo avanzar y después mirar hacia atrás, como pidiendo mi aprobación para desatarse. No digo nada, pero la dejo hacer. Lentamente va ganando distancia. Al llegar a los 10 kilómetros, ella ya ha dejado el segundo puesto cuando voy llegando. 2 vasos de isotónico y a continuar. Ya siento bastante calor. Disfruto de mirar como un grupo de corredores nos adelantamos mutuamente en la medida de que el camino sube o baja.

Procuro mantener un ritmo mas o menos parejo. Dafna ya me ha sacado cerca de 200 metros para cuando paso por el tercer puesto de abastecimiento. 2 vasos y un gel, lo normal considerando la temperatura y la distancia.

Al ascender por el puente del rio Cruces me encuentro con Mauricio Quintanilla de Corredor Promedio sacando fotos. Desde la cima veo que Dafna ya salió del puente y se aleja. Parece disfrutar la ocasión como hace mucho no la veía. La geografía del camino ya casi no me permite seguirla con la vista por un buen rato.

Al cruzar el Puente Pedro de Valdivia puedo visualizar la meta, llevo poco menos de 2 horas, pero nos falta recorrer buena parte del centro de la ciudad, llegar hasta frente del terminal de buses y retornar por la costanera. Son más de 2 kilómetros.

Faltándome unos 300 metros para el retorno frente al terminal me cruzo con Dafna, radiante ya retorna. Le hago un gesto con la mano que ella me regresa.

El regreso se hace largo. En la marca de los 20 kilómetros hay un último puesto de abastecimiento. En otras ocasiones habría pasado de él, ahora aprovecho de consumir un vaso de isotónico. Después aprieto el paso. Visualizo la meta. Poco antes de eso escucho que anuncian la llegada de Dafna por los parlantes. No alcanzo a verla, pero sé que ya llego.

Antes de cruzar el arco de meta elevo los brazos y sonrío. Ha sido una bellísima carrera desde todos los puntos de vista. La primera carrera del año, con un día maravilloso.

En la meta, como es tradicional, nos espera una cerveza artesanal Calle Calle y unos choripanes. Mientras, descanso y disfruto de estos productos anuncian la llegada de un corredor muy especial: un corredor que recibió un trasplante doble de pulmones, y que ha completado la prueba en algo mas de 2 horas y media. Mas tarde puedo conversar un poco con él, y expresarle mi orgullo de poder compartir tan bella ocasión con alguien que demuestra ese nivel de compromiso y valor.

En resumen, una jornada para recordar y atesorar. Espero poder repetirla el próximo año en su décima edición junto a un grupo de mis compañeros de Andesteam.

Andrés Reisz – Socio Andesteam

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Jessica Medina