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Cruce Canal de Chacao 2015 – Karim Acuña

Cruce Canal de Chacao 2015 – Karim Acuña

Se aproximaba la aventura para lo cual me había preparado en mi periodo de vagancia deportiva mientras me recuperaba de mi fractura.

Estar sin hacer ejercicio fue pesado tanto física como psicológicamente por lo que poder entrenar natación mientras me recuperaba completamente fue una salida para ese largo periodo de tiempo (julio, agosto, septiembre y parte de octubre) y además acompañado de Giss.

Me inscribí a esta prueba pensando que sería una tarea dura pero realizable.

La prueba consistía en cruzar a nado los 3200 metros que en “teoría” separan el continente de la isla grande de Chiloé por el sector de Puerto Elvira (Mapa).

La previa

La jornada comenzó temprano, un bus nos recogió a las 6:00 en Puerto Varas y nos llevó al sector de Pargua, el final del continente en donde fue la acreditación, registro y retiro de kits. Luego a las 9:30 teníamos que estar vestidos y preparados para subir al transbordador que nos llevaría a la largada en Puerto Coronel (aproximadamente a 5 kilómetros al poniente de Pargua).

Una vez en la playa, todos a lanzarse del transbordador y esperar la largada con los pies en la arena, el clima se veía calmo, la mar serena y la temperatura “adecuada” (del orden de los 10º), un saludo a Giss y espero la partida.

La carrera

Y dan la largada, me posiciono a la izquierda y con ritmo fuerte logro perder al grupo y ver al pelotón de avanzada. Al principio de la carrera, por tener los lentes puestos mucho tiempo antes de entrar al agua, se me recogieron las tiras y cada 4 brazadas se me salían los lentes, tuve que recordar los consejos ancestrales de aguas abiertas, relajarme, nadar de espaldas un tiempo y acomodarme bien los lentes, los primeros 1000m tuve problemas con los lentes así que traté de mantener un buen ritmo mientras me acomodaba los lentes cada cierto tiempo. Durante el transcurso de la carrera hay varios puntos en que la soledad con la naturaleza, la marea fuerte y los animales pueden llegar a poner nervioso a cualquiera, lo más importante es mantener la mente fría, un ritmo apretado y constante y no perder por nada la calma.

Al principio tomé como punto de referencia un punto mucho más a la izquierda de la meta, siguiendo los consejos de la organización que mencionaban una fuerte corriente saliente (de continente a océano), la cual supuestamente comenzaría 40 minutos luego de la partida, cosa que se adelantó 20 minutos, lo que ocasionó tanto problema.

A los 1500-2000m ya el panorama para mí era diferente, simplemente no se veía a nadie, iba solo escoltado por uno de los 6 kayaks de apoyo a 1000 metros de la meta, la cual se veía cada vez más lejos. Era el efecto de la corriente el cual no me permitía avanzar en línea recta. Las olas golpeaban por el lado derecho, pero la marea me movía hacia la derecha, tormenta perfecta.

Luego de 1000m de lucha logro llegar al sector poniente de la playa el cual está mirando de frente al paredón de la playa. En aquel lugar encuentro a otro nadador atorado en un remolino de agua el cual también me atrapa, sin posibilidad de escapar de ese punto, el kayak que me venía siguiendo tampoco podía hacer nada, por lo que tuvimos que trabajar juntos para salir del vórtice, saliendo de ese remolino pude por fin tocar tierra, a casi 3KM de la meta, pero en tierra, ya no quedaba más que ir corriendo a la meta. Como se puede apreciar en la siguiente foto, el 90% de los nadadores tomó este rumbo. Por lo que lamentablemente para ellos fue imposible tocar tierra.

En el camino a la meta me extrañó ver tanta gente caminando hacia el sector poniente y aplaudiendo a los 4 o 5 nadadores que estábamos en esa zona un tanto desorientados y cansados, al llegar a la meta todo cobró sentido, solamente 15 nadadores habían llegado antes que yo y se había activado un plan de emergencia para rescatar a los 150 nadadores que no pudieron tocar tierra.

La Armada actuó de forma veloz y eficaz, al cabo de 2 horas, ya habían rescatado a la totalidad de los nadadores que no pudieron tocar la isla.

Una extrema experiencia que nos demuestra la inmensidad de la naturaleza y la dificultad de sentir su fuerza, en donde si dudas por un segundo, la corriente te lleva y no te suelta.

Un saludo especial a Giss que fue mi compañera en esta travesía y de la cual me siento orgulloso por el solo hecho de pararse frente al canal e intentar nadarlo. 

Karim Acuña

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