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Corrida nocturna #AguasdeRamón

Corrida nocturna #AguasdeRamón

Esta vendría a ser la cuarta ocasión en que participo de esta prueba, y como en las anteriores llegaba con bastante emoción de volver a ver los archiconocidos paisajes del Parque Cordillera Aguas de Ramón de noche. Como siempre iba por la distancia máxima: 17 kms.

Dado que este año la entrega de los números se realizó los días anteriores, pude llegar como las 17:45 hrs. Es decir, unos 45 minutos antes de la hora programada de largada. Allá me encontré con Ángeles y Sebastián, mis amigos de Andesteam, y con mi amiga de estos territorios Frani Villagrán.  Con alegría compartimos esos momentos previos.

La largada, como es habitual con LSE, se atrasó unos 15 minutos.  El frio de la noche se siente, más aun cuando este año vengo con muchísimo menos entrenamiento en cerros.  El objetivo primordial es gozar de la experiencia.  Una vez comenzamos a movernos trato de tomar un ritmo cómodo, sin embargo, a poco andar, cambio el trote por una caminata rápida por lo que quedo último entre todos los participantes. Miro el paisaje y las volutas de vapor de mi respiración que ilumina el frontal.

Una vez que salimos del camino e ingresamos al cerro mismo comienzo a utilizar los bastones que desde el principio llevo en la mano. Mantengo un paso firme que me permite comenzar a alcanzar a los corredores más rezagados entre el kilómetro 1.5 y 2.5.  Cerca del kilómetro 3 soy alcanzado (y superado) por los primeros corredores de los 12 kilómetros que habían largado 15 minutos después (supongo).  Les doy el paso y veo como se alejan.

Voy combinando la caminata rápida en las subidas, con un trote suave en las breves bajadas.  Al llegar al primer cruce de agua, procuro utilizar los bastones para pasar sobre las piedras que se presentan como sendero. Sin embargo, uno de ellos cede y me encuentro sentado en la mitad del arroyo. Sonrió a los que me ven, me levanto y cruzo caminando por el agua. La frescura del líquido es reconfortante, y su temperatura pronto ya no se percibe.

El ascenso es casi permanente.  De a ratos me encuentro solo,  en otros formo parte de pequeños grupos de corredores, principalmente de los 12, que formamos largas hileras.  Algunos se detienen a descansar, otros a sacar y sacarse fotos. Yo asumo mi plan: Despacito, pero persistente se llega lejos.

Alrededor de la hora y media de viaje paso por el mirador. Es una de mis referencias. La primera vez que participe había llegado hasta allí en poco menos de 2 horas. Miro brevemente hacia la ciudad y sus luces, un sorbo de hidratante de la mochila y a continuar.  Media hora después ya estoy en el puesto de abastecimiento junto al Salto de Apoquindo.  Unos plátanos y media naranja y a continuar. Bajo hacia el rio, evaluó el mejor punto para saltar. Un paso largo y a comenzar esa breve subida.  Ahora comienza lo bueno: La bajada.

El descenso por el otro lado de la quebrada como siempre es desafiante y bello.  Se trota buena parte del tiempo, salvo cuando las piedras están demasiado sueltas o hay muchas que impiden un desplazamiento cómodo. En las breves subidas se camina.  No a poco andar unos manchones de nieve llaman mi atención.  Los miro con cariño, han aguantado semanas desde la gran nevazón del 15 de Julio.  La ruta es angosta, y de a ratos se mantiene sobre el filo de la quebrada. En otros se aleja y vamos entre pastizales y arbustos. A lo lejos vemos el resplandor de la ciudad que parece un atardecer eterno.

Los kilómetros pasan. El terreno cada vez es menos escarpado. Faltando algo así como 2 kilómetros alguien grita detrás de mí: “hay que aprovechar la bajada”. En la distracción pateo una piedra y me tropiezo con una manguera que atraviesa el paso. Pero no alcanzo a caer.  Continúo con algo más de precaución.

Comienzo a acercarme a la meta, están haciendo la premiación de los 17.  Cruzo la meta y elevo los brazos. Me encuentro con Frani, Ángeles y Sebastián que me abrazan y felicitan. Me siento feliz y agradecido de haber podido participar de tan bella prueba.

No queda más que agradecer a mis amigos por su apoyo y optimismo… Nos vemos en la próxima.

Andrés Reisz – SocioAndesteam

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