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Volver a la Laguna de Aculeo #26K

Volver  este 11 de marzo a la Primera Fecha de la Vuelta a la Laguna de Aculeo, tras 2 años, fue pura casualidad. Después de 14 meses lesionada, recién me encuentro entrenando para retomar mis tiempos en 21k, pero una invitación de Corredor Promedio adelanta mi regreso al circuito planificado para julio.

No estoy tan preparada, pero pienso que al menos me servirá para sumar kilómetros.

Acercándose la hora me pongo nerviosa. Es una carrera que me gusta bastante, pero es dura y me falta entrenamiento. En el lugar todo sigue como siempre. Ambiente cálido donde todo el mundo se saluda y se conoce. Donde se da la bienvenida a los que desafían la ruta por primera vez y a los que regresan año tras año.

Parto lento, atrás, sin apurarme. Voy  animada, a pesar del tiempo que ha pasado noto que recuerdo la ruta y tras los primeros kilómetros de calentamiento puedo acelerar el paso. Me mido, pero apuro el trote, la adrenalina de la competencia hace lo suyo, y comienzo a adelantar corredores.

La ruta por el cerro es bastante cómoda, subo y bajo a paso enérgico, pero sé que la parte más dura será volver a la carretera, además el sol comienza a pegar fuerte.

Llego al puesto de agua bien entera, es el km 15. Sólo ahí hago una pausa breve para tragar un gel con un poco de agua. Reanudo el trote conversando con otra corredora un par de minutos y luego, con renovadas energías me adelanto. Troto con fuerza y manteniendo el ritmo, falta poco para completar 21k y de ahí en adelante será nuevo. Llevo 8 meses de regreso y aún no he podido pasar ese límite.

Estoy cansada porque voy forzando el ritmo, pero de buen ánimo, pensando en que falta poco y todavía me siento bien. Dos kilómetros más adelante noto que adelanté mis conclusiones, en el kilómetro 24 siento decaer mis energías y bajo drásticamente la velocidad. Cuando trato de acelerar, noto que mis piernas están rendidas y sé que no alcanzaré a cumplir la meta de tiempo que me había propuesto.

Llego a la etapa final, en la entrada de tierra, absolutamente agotada, segura que subestimé la dificultad de esta Vuelta. Ya en el ripio, me duelen los pies solo con tocar el suelo.

Miro hacia atrás y veo que no viene nadie cerca. Decido hacer el último esfuerzo para apurar la llegada. Los autos pasan y me llenan de polvo.

Cerca de la meta escucho mi nombre y sonrío. De todos modos es mi primera carrera larga desde el retorno y luego de completar noto que me siento bastante bien, nada que unos masajes dispuestos en la meta no puedan solucionar.

Cuando salen los resultados, y para mi sorpresa, noto que he alcanzado a llegar 3° en mi categoría, así que todo el esfuerzo que me llevó completar tiene su dulce recompensa arriba del podio.

Si bien me gusta correr por sobre las medallas y los premios, luego de un año fuera, resulta una excelente motivación. También descubrir que tras lo lento que me ha parecido el regreso, al fin mi cuerpo vuelve a adaptarse a los ritmos de carrera.

Ahora ya puedo decir que ¡Estoy de regreso! así que ¡Vamos por más!

 

Jessica Medina Marabolí – Socia Andesteam