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Race Reports

Desafío Sendero de los Volcanes 2015 – Andres Reisz

Foto cortesía Cecy Morales

Este año el DSV se desarrolló el sábado 14 de marzo. Además del cambio de fecha, debutó con un cambio en sus distancias tradicionales, reemplazando los 21 y 42 kilómetros por 10, 25 y 50 kms.

Pudimos apreciar algunos cambios desde el año anterior. El principal, que en el caso de los veintialgo kilómetros se pasó de una carrera bella, en que se podía disfrutar de diversas superficies y paisajes, a un verdadero desafío de trail. Esto se logró modificando el trazado, agregando un ascenso al Volcán Llaima. Con esto solo dos superficies y paisajes dominaron la prueba: el boscoso con tierra, en este caso un poco más seca y compacta producto del clima, y el desértico o volcánico con poca y realmente nada de vegetación, y una fuerte pendiente con escoria de diversas texturas y profundidades.

Con esto la carrera se volvió muchísimo más dura y lenta, lo que se puede notar en el hecho que ese aumento de 4 kilómetros nominales implicó la duplicación de mi tiempo de carrera.

Yendo al relato de la prueba en sí; está se inició con una hora de retraso, producto de que la entrega del kit se realizó en el parque previo a la carrera y no conjuntamente con la charla técnica del día anterior como estaba planificado.

Se partió nuevamente con el ascenso por el Sendero de los Carpinteros, el que con sus aprox. 7 kms. de extensión nos dejó junto al acceso al parque, de allí empalmamos con el Sendero de Chile, el cual en su primera parte continúa con un ambiente boscoso similar al de Los Carpinteros, pero con algo más de pendiente. Algo más adelante el paisaje se modifica rápidamente, los árboles empiezan a escasear y el suelo se cubre de escoria volcánica. Se aprecian grandes hondonadas que fracturan el paisaje, las que por su forma parecieran producto de movimientos de glaciares. Todo esto dominado por la masa imponente del volcán que en toda su aridez escoriada nos informa que hasta allá arriba hemos de llegar.

El ascenso se hace lento, más que nada por el sol abrasador que cae sobre nuestras cabezas. Puesto que, aun cuando la escoria genera una superficie inestable y resbaladiza, la elección de las zapatillas fue la adecuada, dado que estas logran una muy buena adherencia la que para mí hizo innecesario el uso de bastones (muchos los usaron, y probablemente subieron más rápido). Lo que sí se debería utilizar son polainas, para evitar el ingreso de arena y pedruscos al calzado. El descenso se hizo utilizando un trote suave y veloz que impidiera que los pies se hundieran mucho o que se produjera algún tipo de patinada. Esta superficie nos acompañó aproximadamente desde el kilómetro 9, hasta el punto de abastecimiento ubicado según los organizadores en el kilómetro 17.

Pasado este punto se continuó con la vuelta alrededor de la laguna Captrén, la que habíamos iniciado en la parte final del sendero de los carpinteros, para empalmar nuevamente con esta ruta y comenzar a hacerla de regreso.

Hasta aquí, nuestras cuentas decían o sugerían que la prueba concluía con el retorno por este sendero y la llegada nuevamente a la playa de Conguillio. Esto era corroborado por la información recibida durante la charla técnica del día anterior, y por la reiteración de la información sobre el trazado, minutos antes de la largada. Sin embargo, y pocos metros después de haber retornado al camino principal una vez concluidos Los Carpinteros, personal de la organización nos indicó que los de 21k debíamos realizar un sendero más: Las Araucarias.

Esta instrucción, y lo imprecisa que era, llevó a que varios competidores realizaran este sendero completo (por suerte, y probablemente porque me detuve durante un largo rato en la bifurcación que produjo este problema, este no fue mi caso), para descubrir posteriormente que lo que debían hacer era iniciar esta senda hasta empalmar con un tramo del Sendero de los Contrabandistas, el que finalmente llevaba a otro camino principal que desembocaba en las cercanías de la Playa Linda, para tomar un último sendero que llevaba bordeando el lago finalmente a la meta. Este problema nació de que las instrucciones entregadas por los banderilleros fueron imprecisas, y que la señalización colocada en una bifurcación era muy poco notoria. En definitiva, y según las mediciones realizadas por algunos competidores, la prueba tuvo del orden de los 28 kilómetros reales de extensión.

En cuanto a la organización del evento, cabe destacar que esta consiguió resolver muy bien los problemas de transporte que acontecieron el año pasado. Sin embargo en esta ocasión nos encontramos con que las instrucciones contenidas en la página web del evento eran por decir lo menos inexactas, al indicar que el liceo donde se realizaría la charla técnica, y el internado donde se ofrecía alojamiento se encontraban en la calle Arturo Prat, siendo que en realidad estaban en Manuel Rodríguez. Así mismo, y al contrario del año anterior, el apoyo y la recepción de los competidores por parte de los organizadores fue casi inexistente, siendo reemplazado principalmente por personal del internado a quienes deseo hacer llegar un fuerte agradecimiento.

Otro de los problemas logísticos, y quizás el más importante considerando las características de la competencia, fueron los puntos de abastecimiento, los que en el caso de los 25 kms. fueron tan solo 2; uno antes de iniciar el Sendero de Chile, es decir, en el km 7 aproximadamente, que solo tenía agua, y el segundo en el kilómetro 17, una vez concluido el ascenso y descenso al Llaima, con su sol abrasador, que sí estuvo completo con agua, hidratante, frutas y frutos secos. Claramente hizo falta un punto más por lo menos, el que debería haber estado idealmente en el punto más alto de la prueba.

En resumen, una experiencia inolvidable y que espero poder repetir el próximo año, dado que a pesar de los problemas administrativos y logísticos, DSV es una prueba tradicional del trail en Chile, que permite conocer uno de los parques nacionales más bellos del país. 

Andres Reisz

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Nike We Run Stgo – Jesus Figueroa

La Nike We Run Stgo es una de mis carreras favoritas. Lo es por el recorrido, por el siempre buen diseño de polera, por la organización de primer nivel y, sí, porque me gusta la marca.

Después de ver mi indumentaria, es obvio que me gusta la marca. El logo de Nike está en todos lados. ¿Por qué me gusta? Creo que el marketing y la publicidad permearon en mí… ¿Cómo olvidar el “Just do it”, a Michael Jordan, y otros símbolos marqueteros? Pero tampoco es para avergonzarse, en general todo es “estiloso” y de buena calidad. Jaja, qué superficial!

En fin…

En esta edición, la tercera que corro, el desafío era bajar los tiempos. El 2012 cuando se hizo el mismo recorrido, llegué a meta en 58 minutos. Ahora mi objetivo era bajar de los 50′.

Y lo reconozco, en esta oportunidad el discurso de “lo importante es disfrutar la carrera” no era lo que tenía en mente. Tenía ganas de demostrarme lo que había mejorado en todo este tiempo de entrenamiento más serio.

¿Está bien cegarse con reducir el tiempo? ¿Es necesario? La respuesta debería ser no, pero qué diablos, un poco de “reforzamiento positivo”, al saber que me he superado no está tan mal tampoco. Además, parte fundamental de esta actividad es exigirse y tratar de mejorar.

Como balance general, puedo decir que la carrera estuvo muy buena. Parecida al nivel de otros años, pero con la maquinaria más aceitada.

El recorrido me gusta mucho. La subida al cerro por Pedro de Valdivia la hace muy desafiante, sobretodo si se quiere correr rápido. Además, Santiago se ve muy lindo con los tonos naranjos del atardecer que luego dan paso a las luces de la ciudad.

La organización un siete. Me sentí bien atendido. Habían 3 puestos de abastecimiento, iluminaron bien el camino, pusieron luces especiales y música en el cerro. Y lo que más me gusta, nuevamente implementaron la que sin lugar a duda (imho) es la mejor zona de descanso que hay.

Hay algo respecto de la organización que merece una reflexión adicional. La decisión de diseño de tener una sola distancia y “corta”, podría cuestionarse, sobretodo con los recursos que parece haber. Pero al ver el nivel de producción y profesionalismo desplegado, te demuestra que a veces menos es más. Que al focalizarse y apuntar a un objetivo “más simple”, pero dedicando todos los esfuerzos en ello, puede generarse mucho más valor.

Bueno, para no seguir dispersándome puedo decir que mi rendimiento en la carrera fue bueno. Pasé por las etapas conocidas: el entusiasmo previo, el nerviosismo en el encajonamiento, la adrenalina inicial, el ahogamiento, el cuestionamiento a los motivos del esfuerzo, la concentración, la lucha mental y finalmente la alegría de la tarea cumplida.

Logré llegar en 45’35”. Mejor de lo esperado. Mi estrategia, que era partir rápido, no ceder en los 3km de subida y apretar al final, funcionó y quedé a un poco más de 2 minutos de mi mejor marca en esta distancia pero que había logrado en un trazado plano.

Mi pasada por el cerro me dejó satisfecho. Es el mejor “ascenso” hasta el momento. Las subidas que hice de entrenamiento mas la adrenalina de la carrera ayudaron. Quedé eso sí, con la sensación que puedo hacerlo más rápido.

Con este resultado cierro el 2014. Fue un año de progresos y aprendizajes. Lo de esta carrera lo refleja perfecto. Lo mejor de todo es que lo pasé bien, gané experiencias, conocí lugares y personas fantásticas.

Para el 2015, creo que iré por la estrategia de focalizarme y tener menos objetivos para dedicarme más. Espero que la versión 2015 de esta carrera esté entre ellos. 

Jesus Figueroa

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Triatlón de Frutillar – Sebastian Villarroel

Nos motivamos con esta carrera por los buenos comentarios que habíamos escuchado en cuando a lo lindo y duro del circuito, donde aprovecharía de conocer los alrededores y de disfrutar de la zona y así fue.

Llegamos el viernes temprano a Frutillar junto con la Eve y José Luis donde los 3 competiríamos el día sábado en la distancia olímpica, lo que nos permitió armar las bicis con tranquilidad, nadar en el lago y probar el circuito del ciclismo que se venía duro.

Ya en el día de la carrera largamos más de 100 triatletas, donde la natación era 1 giro hacia una boyas muy lejanas, donde teníamos que nadar de manera cruzada y salir en dirección al muelle, la cual fue un poco dificultosa por la orientación, después saliendo a la T1 entrando al parque cerrado me resbalo y sufro una caída, por suerte que no fue grave solo golpes y heridas en las manos, así que rápidamente tomo la bicicleta y salgo a la ruta, alcanzando a varios en esta etapa, ya que el circuito era con varias subidas fuertes y curvas, sintiéndome fuerte y promediando una buena velocidad, donde los paisajes que íbamos recorriendo a uno lo desconcentraban.

Ya en la etapa del trote la estrategia era seguir pasando adversarios donde en una fuerte subida la mayoría bajaba mucho el ritmo hasta caminaban, lo que me ayudó a mantenerme fuerte en el trote, llegando a la meta con un tiempo de 2:17 horas y consiguiendo el 1° lugar en mi categoría y un 10 lugar en la general, lo que me dejó bastante satisfecho ya que por la dureza del circuito pude mantener mis ritmos y seguir con la preparación para el Ironman de Pucón que es el gran objetivo de la temporada.

Por último agradecer a quienes me apoyan y motivan día a día en seguir esforzándome, y en especial a mi polola y a José Luis que nos ayudo en la logística de la carrera. 

Sebastian Villarroel

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Maratón Costa del Pacífico – Andres Reisz

Para cerrar este año de running, la elección desde casi principios de este año fue participar en los 21 kms de la Maratón Costa del Pacifico de Olimpo Producciones. Esta prueba que se desarrolla en la quinta región, tiene la particularidad de tener partidas distintas para sus 3 distancias (10, 21, y 42 kms), las que se ubican todas desde Concón hacia el norte, y una meta única ubicada frente al sector 3 de Reñaca. La partida se realizó en forma simultánea para las 3 distancias a las 7:30 de la mañana del domingo 7 recién pasado.

Para llegar a estos puntos de partida, la organización dispuso de buses que se comenzaron a llenar a eso de las 5:30 para puntualmente salir a las 6. Por lo que ya a las 6:30 nos encontrábamos en medio del camino, rodeados de bruma y de un frío húmedo. Las cosas de abrigo se habían quedado en el bus para ser entregadas en guardarropía en la meta.

Después de realizar algunos trotes suaves como calentamiento, y más que nada como manera de combatir el frío. Unos 10 minutos antes de partir me ubiqué a unos 10 metros del arco de partida. El sol tímidamente comenzaba a iluminar, y con sus rayos oblicuos ayudaba a mantener el cuerpo caliente.

Una vez iniciada la carrera asumo el ritmo planificado y comienzo a adelantar a los muchos corredores que típicamente se colocan muy adelante pero que tienen velocidades muy inferiores a las de las personas que naturalmente conforman la vanguardia. Los primeros aproximadamente 11 km, es decir, hasta entrar en Concón, transcurren entre arboledas, por un camino que serpentea paralelo a la costa, la que a ratos puede divisarse a un par de cientos de metros a nuestra derecha, las subidas y bajadas se suceden, pero no llegan a ser un problema, ya que son mucho menores que las expectativas que yo tenía. Logro mantener un ritmo adecuado y acorde con lo planificado, aprovechando los puntos de hidratación regularmente situados cada 5 kms, para tomar un par de sorbos de hidratante.

A partir de Concón, la ruta va por la costanera, y el mar se ve y se siente cercano y omnipresente. El ruido de las olas renueva mis energías, y sirve en conjunto con la música en mis oídos para marcar un ritmo de carrera un poco mayor que el que traía anteriormente. Los siguientes 3 a 5 kilómetros todo sigue igual, me siento contento ya que voy mucho mejor de lo que tenía visualizado. Pero en algún momento comienzo lentamente a sentir algunas molestias estomacales, el sabor del desayuno me sube a la boca, y este conjunto de malestares me obligan a disminuir la velocidad. Faltando menos de un kilómetro para la meta me veo obligado a solicitar al conserje de un edificio que me facilite un baño.

Ya más aliviado, finalmente paso la meta, el resultado final está lejos de lo que esperaba, pero demuestra que estoy preparado para enfrentar los desafíos planificados para el próximo año.

La mayor enseñanza que puedo sacar de lo acontecido, es que se debe tratar de no modificar las costumbres alimenticias previamente a una carrera.

Deseo una vez más agradecer a todos mis compañeros de Andesteam por alentarme a continuar mejorando en el running, y a aceptar nuevos desafíos. Especialmente debo hacer extensivo este agradecimiento al Coach Jorge Acosta, que cada día nos insta a ser más y mejores a través de sus consejos e indicaciones. 

Andres Reisz

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Trichallenge Pichidangui – Andrés Torres

Como primer triatlón todo resulta nuevo, los preparativos previos, la llegada al parque cerrado, la ubicación de tu bicicleta, todo.

El día amaneció perfecto para todo aquel que disfruta del deporte, la gente estaba entusiasmada y cuando llegué ya muchos se encontraban calentando en el agua, traté de apresurarme para calentar aunque mi largada era media hora más tarde que los del tri 50,2. Entré al agua a calentar y la verdad que estaba casi congelada, la cara dolía al nadar y los pies casi no se sentían. Luego de un rato entrando y saliendo del agua ya se sentía un poco mejor y se podía nadar de mejor forma. Luego de las fotos de rigor junto a mi polola y amigos se dio la largada. Los primeros metros no estuvieron muy bien, nadar entre mucha gente y cuidándote de que no te llegue una patada o un manotazo me preocuparon en demasía y estaba más preocupado de eso que de nadar, pero luego de los 100 metros iniciales me largué y comencé a nadar con mayor confianza y a un buen ritmo, incluso comencé a pasar otros competidores en el resto de la etapa. La transición 1 la sentí muy cómoda y rápida, el ciclismo estuvo muy parecido al circuito camino al Toyo en el Cajón del Maipo, con un mix de subidas, bajadas y planos donde el pedaleo de fondo jugaba un rol determinante en el tiempo. Luego de salir rápido de la segunda transición, comencé un trote a un buen ritmo pensando que lo podría mantener hasta el final de la carrera, pero el cansancio y el calor que ya estaba haciendo a esa hora me pasaron la cuenta y decaí mucho en los últimos 4 kilómetros. Al final llegué a la meta en 2:28 hrs. completando así mi primer triatlón, aquel que uno recuerda por siempre.

Quiero agradecer a todos aquellos que día a día me motivan con su aliento, consejos y cariño, a los muchachos de Andes Team, al coach y en especial a mi polola Cris que siempre está ahí apoyándome en todo. Ahora a seguir entrenando para el Promocional que se viene en Iquique y para seguir mejorando día a día. 

Andrés Torres

 Foto cortesía de Trichile.

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Boost Santiago – Andres Reisz

Este domingo 30 de noviembre se corrió una de las pruebas que en el papel parecía de las más extrañas en cuanto a su planteamiento, la Adidas Boost Santiago. 6 distancias (7, 9, 12, 13, 14 y 15 kms) distintas sobre un sistema de recorridos que se superponían en gran medida y diferían en los ajustes para lograr las distintas distancias. Esto en sí mismo no es lo extraño, sino que al inscribirse uno no lo hacía en una distancia dada, sino que esta decisión se tomaba durante la carrera. Para mí era la pesadilla de todo controlador, pues me parecía muy difícil de lograr un buen control, y en un tiempo prudente para entregar los resultados.

Finalmente, lo que efectivamente se realizo fue muchísimo más simple, 2 circuitos que al combinarse y reiterarse permitían obtener las 4 distancias que finalmente se realizaron (7, 9, 13 y 15 kms).

Yo desde un principio iba por los 15, por lo que debí recorrer 3 veces el circuito que se iniciaba dentro del Parque O’Higgins, saliendo hacia Rondizzoni, bajaba hasta Abate Molina, para retornar por Blanco Encalada y Av. Viel hasta Rondizzoni nuevamente. El último giro se modificaba levemente al virar desde Blanco Encalada por Club Hípico al sur, para entrar al Parque O’Higgins por el acceso poniente al Movistar Arena.

Este evento para mí era un entrenamiento largo para el Maratón Costa del Pacifico del próximo fin de semana, por lo que ensayé el mantener un ritmo lo más parejo posible que me permitiera completar el recorrido completo y aún mantener una reserva de energías como para completar al menos un giro completo adicional. Esta estrategia se cumplió a cabalidad, tanto así, que en cada giro logré ir superando a otros corredores que habían ido “fundiéndose”.

Otra de las particularidades de este evento, fue el hecho de que aun cuando la partida se ubicó en la explanada del Parque, un lugar de acceso público, la meta se ubicó dentro del recinto del Movistar Arena, adonde no se permitió el acceso de ninguna persona que no estuviera inscrita, lo que impidió que algunos fotógrafos pudieran captar las imágenes de la llegada. No es la primera vez que un evento deportivo restringe el acceso a los inscritos a sus espacios de abastecimiento y descanso, pero si la primera vez que yo veo que se limita el acceso del público en general a la llegada de los deportistas a la meta.

En resumen, un evento distinto, que en el papel se veía mucho más interesante de lo que fue, pero que bien valdría la pena considerarlo para el próximo año si es que se repite. 

Andres Reisz

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