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Race Reports

Desafío Senderos de los Volcanes 2015 – Jorge Acosta

Llegamos a esta carrera, por recomendación de uno de los integrantes del equipo (Andrés Reisz) quien la había realizado en la versión 2014, por lo que se propuso como carrera para asistir en equipo para la versión 2015.

Tratamos de organizarnos con tiempo pero a última hora sufrimos varios cambios en el contingente que asistiría. Al final de un grupo de 14 personas (entre corredores y acompañantes), asistimos 7 personas, 6 a competir y uno de ellos como acompañante. El viaje paso rápido entre charla y charla, para los cuatro que viajábamos en auto particular y aproximadamente a las 19:00 hrs. ya estábamos en Victoria, luego subimos hasta Curacautín, en donde estaba la organización, y se brindaba la charla técnica. Ahí mismo (Curacautín), nos alojaríamos en un internado junto a los demás corredores.

La charla técnica no aportó mucho, y generó bastante incógnitas, lo único que tuvimos claro es que partiríamos a las 10 AM, y que habría durante el recorrido de los 25km dos puestos de abastecimiento, uno solo con agua e isotónico, y otro con frutas secas y frescas aparte de agua.

Al día siguiente y ya en camino al parque Nacional Conguillio, pudimos observar lo maravilloso del lugar, y a medida que nos acercábamos nuestras expectativas por los senderos que recorreríamos aumentaba. Ya en el parque, nuestro grupo fue el primero en llegar y retirar el número de competencia para la distancia de 25km, pero todo era lento, por lo que la organización retrasó la partida para las 11 AM.

Llegó el momento, y luego de los saludos entre los corredores e integrantes del equipo Andes Team, se dio la partida para las dos distancias 25km y 10km, compartíamos algunos metros (400 a 500m) de recorrido y luego nos separábamos… Entrando en los senderos que cruzan este maravilloso parque, y en donde por algunas horas pudimos disfrutar correr entre un bosque majestuoso compuesto por araucarias, coihues, raulí, lengas, arbustos como la chaura, murta, helechos, colihues y por muchas especies más que no conozco.

Así recorrimos el bosque bajando y subiendo por los senderos que trasmitían una paz y tranquilidad increíble, y que en lo personal me permitían desconectarme de todo y pensar en volver con mi familia y recorrer el lugar nuevamente.

El circuito fue subiendo hasta llegar a las faldas del volcán LLaima, donde el bosque quedó atrás y comenzó la parte de montaña, y que fue bastante extenuante, al tener que subir por un acarreo volcánico que parecía como arena, y que hacía que cada paso fuera pesado al hundirse los pies en este suelo blando, como en el km 15 estaba la parque más alta del recorrido, luego era todo bajar, y volver al bosque para retomar algunos de los senderos que ya habíamos transitado.

La carrera, fue interesante, y el lugar valía la pena, llegué con tres horas y fracción a la menta, al final me pasó la cuenta el poco entrenamiento y el ritmo rápido que llevé los primeros 10km, los últimos km fueron duros pero más que nada por el agotamiento. Sensaciones que ya había vivido durante muchos años de competencias, pero ya sabía que hacer… Caminar y trotar de vez en cuando hasta cruzar la meta, el objetivo principal en esta ocasión.

Al final, llegamos todos los integrantes del equipo, todos contentos por su desempeño, y por el maravilloso lugar.

Ese día nos quedamos en carpa en el parque hasta el domingo, por la noche compartimos un asado con algunos corredores que hacían lo mismo, y con gente que vacacionaba en la zona. El domingo, tuvimos algo de tiempo para recorrer otros senderos antes de emprender el regreso a Santiago.

Fue una experiencia muy agradable, conocer un lugar hermoso, compartir momentos con amigos, y con gente recién conocida que tienen el mismo gusto por la naturaleza.

Así como el programa de la TV, lo recomiendo 100%, el lugar lo vale, ojalá que el año que viene se vuelva a realizar y que ya no seamos siete si no el doble.

Los invito a ver las fotos y videos subidos en las redes sociales del equipo ANDES TEAM. 

Jorge Acosta

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Desafío Sendero de los Volcanes 2015 – Rodolfo Maripan

Hace muchos años que practico montañismo, pero la verdad nunca me había propuesto hacer trail running básicamente porque he visto demasiada gente con operaciones de menisco, tendones rotos, pérdida total de cartílago, etc. haciendo montaña, “ni imaginar que le puede pasar a una persona que corre en cerro” decía yo.

Pues bien, me decidí correr el Desafío Sendero de los Volcanes en Conguillío para probar, la estrategia desde antes de pagar era andar a mi ritmo, siempre asistido por el reloj para no tener tanto daño físico y llegar seguro.

La primera incógnita era qué llevar y con qué me alimentaría, yo me conozco, sé que no consumo menos de 500ml por hora de agua, así que llevé la camelback de 2 litros de capacidad con 1 litro de agua, contando que utilizaría los puntos de abastecimiento. Adicionalmente opté por 3 geles — 1 por hora — así aseguraría el llegar bien a la meta.

Llegando la hora de carrera la segunda incógnita ¿uso bastones? finalmente decidí utilizarlos, al ser montañista para mí es natural su uso y a diferencia de otras personas no me molesta en lo absoluto. La gran ventaja de los bastones es que se puede repartir hasta el 40% de la carga corporal en el tren superior, lo que a la postre fue un gran acierto (me sentí como un 4×4).

La tercera incógnita: ¿Aguantaré? Al comenzar la carrera me sentí bien, fui a un ritmo relativamente exigido pero controlado (85%+), siempre midiendo mi respiración y frecuencia cardíaca, al inicio perdí al resto del equipo (no había pasado 1 minuto y ni los vi jajajaja), pero no me importaba, ya que la estrategia desde el minuto 1 sería andar a mi ritmo ya que el trail running es una disciplina totalmente desconocida (ni siquiera he corrido 25k en asfalto) así que no sabía como se comportaría mi cuerpo.

Las subidas las troté y algunas las caminé rápido durante la primera mitad, así aseguraría energía para el remate, siempre respirando bien, los bastones los mantuve contraidos hasta alcanzar los faldeos del volcán.

Al llegar al volcán los expandí mientras subía, aplicando pies de pato y llevando peso a mi tren superior comencé a subir de forma constante, pasé aproximadamente 10 personas, durante la bajada también apliqué bastones tanto para saltar como para hacer ramaz, bajé relativamente rápido pero controlado para asegurar la rodilla, el gran error fue no llevar polainas ya que los sedimentos volcánicos se acumularon en mi zapatilla haciendo la bajada muy sufrida, al llegar al punto de hidratación me saqué la arena, tomé líquido y continué trotando, decidí no parar ni caminar en los planos y subidas pequeñas, pero sí en los lugares más empinados.

Al terminar la última subida bajé trotando a paso largo, levantando rodillas, en ese momento estaba muy cansado y noté la falta de fondo, nunca había hecho en velocidad más de 20kms en toda mi vida, al llegar la parte más plana lo único que quería era terminar, trotando muy lento, no tenía la data del gps porque se me olvidó cargar el polar en la noche, solo tenía el ritmo cardíaco y estaba en 95%.

Pregunté a un niño de la organización cuanto quedaba, “1.5kms” me dijo… Excelente, empecé a apretar y pasar corredores, llegué al último punto antes de la meta y pregunté al siguiente joven: “1.5kms” dijo… ¿Cómo?… Los tipos no tenían idea, ahí traté de correr pero no podía mis piernas no daban, había gastado mi último recurso, empecé a caminar un rato, las pulsaciones no bajaban de 90%, cuando ya vi la meta comencé a trotar a 1 kmph, con mucho sufrimiento me voy acercando y viendo gente, veo a Magaly y me sentí aliviado, contento, 3:55 fue lo que marcó mi reloj, la verdad no me importaba mucho, finalmente había hecho mi primer 25k en trail, que finalmente fueron 28k porque para variar los de la organización calcularon mal la distancia.

Finalmente me saco los zapatos, la calza y me meto en el agua solo con la calza de compresión al agua del estero, la única forma de liberar un poco el ácido láctico que a esa altura en el único lugar que no existía era en mis uñas, pelo y córneas. 

Rodolfo Maripan

 Galería de fotos Desafío de los Volcanes.

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Cruzando el Bio Bio – Sebastian Villarroel

Motivado en ir a competir a Cruzando el Bio Bio, cerrando la temporada de triatlones, correspondiendo a mi 6° medio Ironman y de acuerdo a los comentarios, este circuito es uno de los más rápidos del sur de nuestro país.

Partíamos el domingo muy temprano instalando el equipamiento en el parque cerrado a eso de las 6:30 de la mañana con frío y muy oscuro, donde a las 7:20 hrs. partía la categoría ¼ Ironman donde competía Evelyn y Oscar y el ½ Ironman donde competía Rodrigo y yo.

La natación tenía lugar en la Laguna Chica de San Pedro, con una temperatura del agua agradable, pero producto del frío del ambiente comenzaba un poco entumecido esta primera etapa, donde en el segundo giro me sentí con más ritmo completando los 1900 mts de nado.

Saliendo del agua la transición era muy larga hasta llegar a la zona del parque cerrado (500 mts), para salir rápidamente a la etapa del ciclismo, donde la temperatura del ambiente estaba baja y corría bastante viento. El circuito del ciclismo tenía 6 giros de 15 kms cruzando el puente del Bio Bio lo que lo hacia atractivo por la panorámica, pero no era tan fácil por el tema del viento, logrando completar los 90 kms en 2:30 hrs y con las piernas fatigadas por el esfuerzo.

Ya en la etapa del trote con una rápida transición comienzo a sentirme cómodo corriendo logrando recuperar varios puestos, donde después de los 15 kms las fuerzas comienzan a decaer y a bajar el ritmo, donde ya camino para meta nos envían a dar otro giro más por un error de un banderillero, donde teníamos que seguir luchando contra el cansancio y tratar de llegar lo más rápido posible, logrando llegar a la meta con un tiempo de 4:38 horas que es mi mejor marca en esta distancia, quedando 11 lugar en la general y satisfecho por mi carrera.

Por último dar las gracias a mi familia que vive en Concepción y me apoyó y acompañó en esta carrera, y a la compañía de Evelyn, Oscar y Rodrigo al compartir la carrera y los entrenamiento correspondientes con Andesteam. 

Sebastian Villarroel

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Desafío Sendero de los Volcanes 2015 – Andres Reisz

Foto cortesía Cecy Morales

Este año el DSV se desarrolló el sábado 14 de marzo. Además del cambio de fecha, debutó con un cambio en sus distancias tradicionales, reemplazando los 21 y 42 kilómetros por 10, 25 y 50 kms.

Pudimos apreciar algunos cambios desde el año anterior. El principal, que en el caso de los veintialgo kilómetros se pasó de una carrera bella, en que se podía disfrutar de diversas superficies y paisajes, a un verdadero desafío de trail. Esto se logró modificando el trazado, agregando un ascenso al Volcán Llaima. Con esto solo dos superficies y paisajes dominaron la prueba: el boscoso con tierra, en este caso un poco más seca y compacta producto del clima, y el desértico o volcánico con poca y realmente nada de vegetación, y una fuerte pendiente con escoria de diversas texturas y profundidades.

Con esto la carrera se volvió muchísimo más dura y lenta, lo que se puede notar en el hecho que ese aumento de 4 kilómetros nominales implicó la duplicación de mi tiempo de carrera.

Yendo al relato de la prueba en sí; está se inició con una hora de retraso, producto de que la entrega del kit se realizó en el parque previo a la carrera y no conjuntamente con la charla técnica del día anterior como estaba planificado.

Se partió nuevamente con el ascenso por el Sendero de los Carpinteros, el que con sus aprox. 7 kms. de extensión nos dejó junto al acceso al parque, de allí empalmamos con el Sendero de Chile, el cual en su primera parte continúa con un ambiente boscoso similar al de Los Carpinteros, pero con algo más de pendiente. Algo más adelante el paisaje se modifica rápidamente, los árboles empiezan a escasear y el suelo se cubre de escoria volcánica. Se aprecian grandes hondonadas que fracturan el paisaje, las que por su forma parecieran producto de movimientos de glaciares. Todo esto dominado por la masa imponente del volcán que en toda su aridez escoriada nos informa que hasta allá arriba hemos de llegar.

El ascenso se hace lento, más que nada por el sol abrasador que cae sobre nuestras cabezas. Puesto que, aun cuando la escoria genera una superficie inestable y resbaladiza, la elección de las zapatillas fue la adecuada, dado que estas logran una muy buena adherencia la que para mí hizo innecesario el uso de bastones (muchos los usaron, y probablemente subieron más rápido). Lo que sí se debería utilizar son polainas, para evitar el ingreso de arena y pedruscos al calzado. El descenso se hizo utilizando un trote suave y veloz que impidiera que los pies se hundieran mucho o que se produjera algún tipo de patinada. Esta superficie nos acompañó aproximadamente desde el kilómetro 9, hasta el punto de abastecimiento ubicado según los organizadores en el kilómetro 17.

Pasado este punto se continuó con la vuelta alrededor de la laguna Captrén, la que habíamos iniciado en la parte final del sendero de los carpinteros, para empalmar nuevamente con esta ruta y comenzar a hacerla de regreso.

Hasta aquí, nuestras cuentas decían o sugerían que la prueba concluía con el retorno por este sendero y la llegada nuevamente a la playa de Conguillio. Esto era corroborado por la información recibida durante la charla técnica del día anterior, y por la reiteración de la información sobre el trazado, minutos antes de la largada. Sin embargo, y pocos metros después de haber retornado al camino principal una vez concluidos Los Carpinteros, personal de la organización nos indicó que los de 21k debíamos realizar un sendero más: Las Araucarias.

Esta instrucción, y lo imprecisa que era, llevó a que varios competidores realizaran este sendero completo (por suerte, y probablemente porque me detuve durante un largo rato en la bifurcación que produjo este problema, este no fue mi caso), para descubrir posteriormente que lo que debían hacer era iniciar esta senda hasta empalmar con un tramo del Sendero de los Contrabandistas, el que finalmente llevaba a otro camino principal que desembocaba en las cercanías de la Playa Linda, para tomar un último sendero que llevaba bordeando el lago finalmente a la meta. Este problema nació de que las instrucciones entregadas por los banderilleros fueron imprecisas, y que la señalización colocada en una bifurcación era muy poco notoria. En definitiva, y según las mediciones realizadas por algunos competidores, la prueba tuvo del orden de los 28 kilómetros reales de extensión.

En cuanto a la organización del evento, cabe destacar que esta consiguió resolver muy bien los problemas de transporte que acontecieron el año pasado. Sin embargo en esta ocasión nos encontramos con que las instrucciones contenidas en la página web del evento eran por decir lo menos inexactas, al indicar que el liceo donde se realizaría la charla técnica, y el internado donde se ofrecía alojamiento se encontraban en la calle Arturo Prat, siendo que en realidad estaban en Manuel Rodríguez. Así mismo, y al contrario del año anterior, el apoyo y la recepción de los competidores por parte de los organizadores fue casi inexistente, siendo reemplazado principalmente por personal del internado a quienes deseo hacer llegar un fuerte agradecimiento.

Otro de los problemas logísticos, y quizás el más importante considerando las características de la competencia, fueron los puntos de abastecimiento, los que en el caso de los 25 kms. fueron tan solo 2; uno antes de iniciar el Sendero de Chile, es decir, en el km 7 aproximadamente, que solo tenía agua, y el segundo en el kilómetro 17, una vez concluido el ascenso y descenso al Llaima, con su sol abrasador, que sí estuvo completo con agua, hidratante, frutas y frutos secos. Claramente hizo falta un punto más por lo menos, el que debería haber estado idealmente en el punto más alto de la prueba.

En resumen, una experiencia inolvidable y que espero poder repetir el próximo año, dado que a pesar de los problemas administrativos y logísticos, DSV es una prueba tradicional del trail en Chile, que permite conocer uno de los parques nacionales más bellos del país. 

Andres Reisz

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Nike We Run Stgo – Jesus Figueroa

La Nike We Run Stgo es una de mis carreras favoritas. Lo es por el recorrido, por el siempre buen diseño de polera, por la organización de primer nivel y, sí, porque me gusta la marca.

Después de ver mi indumentaria, es obvio que me gusta la marca. El logo de Nike está en todos lados. ¿Por qué me gusta? Creo que el marketing y la publicidad permearon en mí… ¿Cómo olvidar el “Just do it”, a Michael Jordan, y otros símbolos marqueteros? Pero tampoco es para avergonzarse, en general todo es “estiloso” y de buena calidad. Jaja, qué superficial!

En fin…

En esta edición, la tercera que corro, el desafío era bajar los tiempos. El 2012 cuando se hizo el mismo recorrido, llegué a meta en 58 minutos. Ahora mi objetivo era bajar de los 50′.

Y lo reconozco, en esta oportunidad el discurso de “lo importante es disfrutar la carrera” no era lo que tenía en mente. Tenía ganas de demostrarme lo que había mejorado en todo este tiempo de entrenamiento más serio.

¿Está bien cegarse con reducir el tiempo? ¿Es necesario? La respuesta debería ser no, pero qué diablos, un poco de “reforzamiento positivo”, al saber que me he superado no está tan mal tampoco. Además, parte fundamental de esta actividad es exigirse y tratar de mejorar.

Como balance general, puedo decir que la carrera estuvo muy buena. Parecida al nivel de otros años, pero con la maquinaria más aceitada.

El recorrido me gusta mucho. La subida al cerro por Pedro de Valdivia la hace muy desafiante, sobretodo si se quiere correr rápido. Además, Santiago se ve muy lindo con los tonos naranjos del atardecer que luego dan paso a las luces de la ciudad.

La organización un siete. Me sentí bien atendido. Habían 3 puestos de abastecimiento, iluminaron bien el camino, pusieron luces especiales y música en el cerro. Y lo que más me gusta, nuevamente implementaron la que sin lugar a duda (imho) es la mejor zona de descanso que hay.

Hay algo respecto de la organización que merece una reflexión adicional. La decisión de diseño de tener una sola distancia y “corta”, podría cuestionarse, sobretodo con los recursos que parece haber. Pero al ver el nivel de producción y profesionalismo desplegado, te demuestra que a veces menos es más. Que al focalizarse y apuntar a un objetivo “más simple”, pero dedicando todos los esfuerzos en ello, puede generarse mucho más valor.

Bueno, para no seguir dispersándome puedo decir que mi rendimiento en la carrera fue bueno. Pasé por las etapas conocidas: el entusiasmo previo, el nerviosismo en el encajonamiento, la adrenalina inicial, el ahogamiento, el cuestionamiento a los motivos del esfuerzo, la concentración, la lucha mental y finalmente la alegría de la tarea cumplida.

Logré llegar en 45’35”. Mejor de lo esperado. Mi estrategia, que era partir rápido, no ceder en los 3km de subida y apretar al final, funcionó y quedé a un poco más de 2 minutos de mi mejor marca en esta distancia pero que había logrado en un trazado plano.

Mi pasada por el cerro me dejó satisfecho. Es el mejor “ascenso” hasta el momento. Las subidas que hice de entrenamiento mas la adrenalina de la carrera ayudaron. Quedé eso sí, con la sensación que puedo hacerlo más rápido.

Con este resultado cierro el 2014. Fue un año de progresos y aprendizajes. Lo de esta carrera lo refleja perfecto. Lo mejor de todo es que lo pasé bien, gané experiencias, conocí lugares y personas fantásticas.

Para el 2015, creo que iré por la estrategia de focalizarme y tener menos objetivos para dedicarme más. Espero que la versión 2015 de esta carrera esté entre ellos. 

Jesus Figueroa

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Triatlón de Frutillar – Sebastian Villarroel

Nos motivamos con esta carrera por los buenos comentarios que habíamos escuchado en cuando a lo lindo y duro del circuito, donde aprovecharía de conocer los alrededores y de disfrutar de la zona y así fue.

Llegamos el viernes temprano a Frutillar junto con la Eve y José Luis donde los 3 competiríamos el día sábado en la distancia olímpica, lo que nos permitió armar las bicis con tranquilidad, nadar en el lago y probar el circuito del ciclismo que se venía duro.

Ya en el día de la carrera largamos más de 100 triatletas, donde la natación era 1 giro hacia una boyas muy lejanas, donde teníamos que nadar de manera cruzada y salir en dirección al muelle, la cual fue un poco dificultosa por la orientación, después saliendo a la T1 entrando al parque cerrado me resbalo y sufro una caída, por suerte que no fue grave solo golpes y heridas en las manos, así que rápidamente tomo la bicicleta y salgo a la ruta, alcanzando a varios en esta etapa, ya que el circuito era con varias subidas fuertes y curvas, sintiéndome fuerte y promediando una buena velocidad, donde los paisajes que íbamos recorriendo a uno lo desconcentraban.

Ya en la etapa del trote la estrategia era seguir pasando adversarios donde en una fuerte subida la mayoría bajaba mucho el ritmo hasta caminaban, lo que me ayudó a mantenerme fuerte en el trote, llegando a la meta con un tiempo de 2:17 horas y consiguiendo el 1° lugar en mi categoría y un 10 lugar en la general, lo que me dejó bastante satisfecho ya que por la dureza del circuito pude mantener mis ritmos y seguir con la preparación para el Ironman de Pucón que es el gran objetivo de la temporada.

Por último agradecer a quienes me apoyan y motivan día a día en seguir esforzándome, y en especial a mi polola y a José Luis que nos ayudo en la logística de la carrera. 

Sebastian Villarroel

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