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Race Reports

Experiencias inolvidables #TorrencialValdivia

A diferencia del resto de los corredores de trail y como tuve que hacer una pausa forzosa de un año, por una lesión rebelde, cuando apenas empezaba a explorar las distancias largas en cerro, nunca había escuchado de Torrencial Valdivia antes de febrero de este año. Pero a ocho meses del alta y sintiéndome en perfectas condiciones me pareció que era hora de renovar mis desafíos.

Barajando todos los ponderables; meses de entrenamiento, lucas y permisos de trabajo disponibles, me puse a buscar en Google un desafío con una buena dosis en inspiración, esfuerzo y adrenalina con escenario en el sur de Chile.

Puntos extra sólo por el nombre, Torrencial Valdivia fue uno de mis candidatos finalistas, sin embargo lo que me hizo tomar la decisión definitiva fue que estrenaban en 2017 una nueva modalidad de aventura llamada “Travesía Torrencial” que constaba de 2 días de competencia, 25 y 20k respectivamente, que incluían paseo en Catamarán por un precio super razonable y en un fabuloso escenario natural: la lluviosa selva valdiviana en la Cordillera de la Costa.

Decidida a asistir, y aunque lo habría hecho de todos modos sola, decidí buscar un partner que me acompañara no sólo en el viaje, sino en el circuito elegido. Así, mi amiga y compañera de equipo Magaly Castillo se entusiasmó también y antes de 3 días ya teníamos la inscripción, los tickets de avión y la reserva del hostal ¡Nos íbamos al Sur en junio!

 

Travesía Día 1

Había llovido toda la semana en Valdivia y aunque el pronóstico para el sábado indicaba que lo haría después de mediodía, el sendero debía estar cubierto de mucho barro. Salimos bien abrigadas y equipadas, y con la cuota de nerviosismo que implica enfrentar una carrera de estas características para un par de inexpertas en los bosques del sur.

Largamos a las 9.00 hrs  con mucho frío y viento desde la playa de Pilolcura hacia los cerros. Antes de completar 3 kilómetros en ascenso hemos cruzado 3 riachuelos sin puentes y se ha puesto a llover. Somos pocos y hay muchas curvas. Los senderos casi inexistentes, pero muy bien demarcados con cintas rojas, se pierden entre la vegetación espesa así que apenas nos vemos, por largos trechos siento que voy sola y disfruto la lluvia que me empapa cada vez con más fuerza.

El ascenso largo, pronunciado y con mucho barro hasta el primer PAS donde noto que voy cerca de otros 3 corredores. Miro la mesa y hay tantas cosas, que no sé que probar. Muerdo 2 naranjas y un par de cubitos de queso y parto apenas lo hacen los demás pensando que si no subo el ritmo, tendré que dormir en el bosque.

Trotamos un rato por un sendero amplio y volvemos a internarnos en la vegetación espesa empezando el descenso. El entorno es tan hermoso que pienso que me encantaría tomar una fotografía, pero llueve torrencialmente y no quiero dañar el celular. Pienso que de todos modos los paisajes no se borrarán de mi retina y sigo bajando con rapidez hasta que se me cae una bolsa de la mochila, y aunque no quiero retrasar el paso, el bosque está tan limpio y hermoso que sería pecado dejar basura.

No creo que haya tardado más de minuto y medio en volver, abrir la mochila y guardar todo en el bolsillo, pero me quedo sola otra vez. Procuro ir atenta a las cintas rojas para no perderme y entonces por un costado diviso un río y veo más lejos a unos corredores internarse en un bosque.

Llueve con mucha fuerza y sin chaqueta con gorro (en lo que claramente fue una decisión errada) el pelo empapado me enfría  la cabeza.

Ahora cruzo un largo plano, un puente, un río y una pradera con tanta agua que parece pantano. Después del largo descenso, el plano es agotador, sobretodo porque debo levantar mucho los pies para sacarlos del agua, y aún así me mojo y embarro hasta la rodilla, sin embargo logro mantenerme en pie.

Me pesan los muslos de sobremanera, todavía tengo energía de sobra, pero me faltan piernas. Sigo corriendo.

El siguiente PAS está igual de bien abastecido y me encuentro otra vez con los corredores que me adelantan y otros que vienen más atrás. No tengo hambre ni sed, pero muerdo otra vez un par de naranjas, queso y un dulce de manjar.

Según el mapa de altimetrías de la carrera, no deberían quedar subidas pronunciadas como la de la partida, pero el cansancio es traicionero. Avanzo por la pradera mojada entre una neblina que espesa y oscurece el entorno y entonces entro al bosque. Un bosque de árboles gigantescos e imagino que milenarios, todo está oscuro. Ahora quedamos más protegidos de agua (da lo mismo porque ya estoy goteando desde la cabeza a los pies) y comienza otra vez la subida.

Tengo los muslos fundidos, me arden, y voy tan despacio que empiezo a congelarme. Miro el hermoso bosque y recuerdo que estoy aquí porque quiero, porque esto es lo que me gusta y me río sola, respiro profundo, y pienso en tragarme el aire del sur para volver con él a Santiago. Se que nunca me voy a olvidar de esta ruta.

Saliendo del bosque me encuentro con un fotográfo en medio de una copiosa lluvia que me dice que falta un kilómetro, en descenso, y aunque después descubro que es más, bajo feliz. Ya tengo una pequeña puntada en el lateral de la rodilla derecha y necesito parar.

Casa Mans al fin. Otro fotógrafo, el control y mi ropa seca de cambio. Todos aplauden. Yo estoy sonriendo feliz, pero pensando: Al fin!! Fueron 4 horas 19 minutos. Estoy exhausta.

Ahora esperar que lleguen todos y de vuelta a Valdivia en el Catamarán. Embarcación calefaccionada con comida caliente (y mucha comida por lo demás), donde todos ya secos, narran sus experiencias en la ruta y se aprontan para el segundo día. Yo nada más quiero dormir. Pasadas las 17.00 horas desembarcamos de regreso en Valdivia.

 

Travesía Día 2

He dormido como un tronco. Luego de la ducha, no he podido ni comer y antes de las 9 he caído en los brazos de Morfeo en un sueño profundo. Despierto sobresaltada con el reloj a las 06.00 am y nos arreglamos rápidamente para partir al muelle.

El sueño y el nerviosismo hacen que deje mi número y chip en el hostal. Vuelvo corriendo mientras Magaly avisa a la embarcación. Menos mal estamos cerca, en 15 minutos estoy de regreso y de paso he calentado mucho antes de la partida.

Desayunamos galletas y té a bordo, y luego de las fotos de rigor, música para empezar a prender. Hoy llueve mucho más suave que ayer y, lección aprendida, me he puesto el cortavientos con gorro.

A las 9.00 volvemos a largar entre la neblina y una llovizna suave. Noto al poco andar una leve molestia en la rodilla, y confio en que se quede así. Sé que es sólo el sobreesfuerzo. Vamos por otro sendero distinto y hoy nos encontraremos con los corredores de 63 y 45k en la ruta.

La lluvia para y comienza a despejar. El paisaje increíble y con senderos mucho más definidos del Parque Oncol es bastante amigable. Parto lento y cauta por el barro, hay muchísimo y está muy resbaloso, pero empiezo a ganar energía y ver a los punteros de las distancias más largas a toda velocidad me da nuevos bríos. Avanzo a ritmo irregular por la rodilla. Cuando me estreso por la situación, recuerdo otra vez que estoy aquí porque elegí esto, abro los brazos y respiro profundo el bosque. Recuerdo también que el doctor dijo que mi tolerancia al dolor era increíblemente alta, así que una pequeña puntada no me va a detener. Me fuerzo a ir más rápido en las bajadas ¡Siempre he amado los descensos! De a poco mi pierna se calienta y la molestia es casi, casi imperceptible.

El sol le da nuevos colores a la vegetación. En el segundo PAS me saco el cortavientos y lo guardo en la mochila, 2 quesos y vuelta a partir. No sé si el queso tenga alguna utilidad real, pero es lo único que tengo ganas de comer. Me siento con mucha energía esta mañana y hay muchos corredores en la ruta.

El sendero por la selva valdiviana, ya fuera del Parque, es el más difícil. Algunas subidas, pero sobretodo mucho barro, con espacio para una sola persona y muchos tropiezos y cruces de agua. Y de pronto desde arriba se ve la playa, el mar, como un escenario magnífico, para una postal, pero voy a tan buen ritmo, que ni siquiera considero parar, tendré que guardar este recuerdo nada más en mi memoria, a la antigua.

La última bajada es muy resbalosa, han pasado mucho corredores ya, y empiezo a patinar. De pronto de atrás otro corredor que no puede frenar cae sobre mí y nos arrastramos cerro abajo. Me pidió una disculpa rápida, se levantó y siguió veloz. Me embarré hasta el pelo, pero ya está, tampoco me dolió nada, fue como lanzarse en un resbalín de barro. Me río y sigo bajando.

Paso un par de corredores cuyas rodillas no aguantan la pendiente de bajada. Les doy ánimo y sigo bajando. Con las endorfinas a tope me siento tremendamente feliz. El paisaje y la vista de esta llegada son increíblemente hermosos. No podrían haber elegido mejor ruta. ¡El remate perfecto!

Veo a los fotógrafos y gente de la organización en la ladera y grito ¡Que hermosa vista! sólo para que sepan que han hecho un muy buen trabajo planeando este trazado y aplauden dándonos ánimo en los último metros: ¡Ya llegaste! Corre a la playa.

Cruzo la meta agotada y feliz en 3 horas 1 minuto.

 

Palabras al cierre

Han sido 2 días, 7 horas y 20 minutos de una de las experiencias más increíbles del trail running, en un evento redondito y muy bien organizado, donde he conocido muchos lugares y gente increíble. Donde pese al cansancio y diminutas molestias en la ruta, mi cuerpo ha respondido de manera excelente (tanto así que me he sentido super todos los días posteriores) y que abre mi apetito de muchas más aventuras de este estilo por venir.

Sí, hago esto porque me encanta  de modo que ¡¡Vamos por más!!!

 

Jessica Medina Marabolí – Socia Andesteam

Una carrera para el Espíritu #RapaNui

Y llego el día, con un agradable horario del evento. Primera carrera en la que participo con una largada después de las 10:00.

La barra intensa se levanta muy temprano y acompañan a la deportista en su alimentación matutina, luego nos dirigimos al punto de partida para realizar el calentamiento: En el camino vuelvo a advertir las sinuosidades y desniveles de la ruta, lo que hace presagiar una difícil carrera, pero ya estamos acá, solo queda partir y avanzar.

A las 10:15 la largada con ritos típicos de la isla, comienzan las tímidas subidas para continuar luego con las curvas y  subidas más pronunciadas que me hacen temer por mis piernas, pero con una barra que corre de esquina en esquina para alentar, ya nada me debe preocupar.

Me dispongo ciento por ciento después de los 5k a solo disfrutar de el paisaje y de un lúdico clima que jugueteaba con mis sensaciones, tuvimos sol radiante, nubes que daban sombra y una tímida lluvia con viento que refrescaba el cuerpo y el alma, en cada puesto de hidratación bebí agua e isotónico y como ya nos advirtieron en un comienzo, no podíamos salir corriendo y tirar el vaso al borde del camino, por lo que todos los corredores nos deteníamos y tranquilamente nos hidratábamos para luego dejar todo en orden.

Disfrute cada momento de esas largas subidas, despues de los primeros 5k volví a toparme con Mauricio, de Corredor Promedio, quien además de acompañarme por unos momentos, dio una cobertura TOP al evento.

Y así sucedieron los siguientes kilómetros, cansados pero felices, hasta llegar a los 10k…“falta poco para el retorno”…pensaba, la larga subida me preocupó por una dolencia días previos en mis muslos, para lo que me ayudé con masajes y elongaciones que surtieron su efecto…mis piernas al menos hasta acá …no fallaban,  el combustible ya se había repuesto, continuaba hidratándome ordenadamente, pero aún así, mi aliento sólo era para avanzar y escuchar los gritos de los competidores que ya habían cursado la mitad de su carrera…El retorno …

Girar en ese punto fue el máximo de placer, ya habíamos pasado la mitad de la prueba, vendrían bajadas que aprovecharía para recuperar y nuevamente la barra me esperaba, no podía pedir nada más, me sentía cansada pero con ganas aún de alzar mis brazos en la Meta.

Los 21k se anunciaron en mi reloj poco antes de cruzar la meta, pero aún quedaban un par de zancos y en esos momentos decido alentar a otra corredora que había decidido caminar….“No te detengas…ya llegamos”…fueron mis palabras y allí comprendí que…“el mejor corredor no es el más veloz si no el que nunca se detiene…”

Llegando a la meta escucho mi número, mi nombre y el nombre del club “Andesteam” …y nuevamente  me sentí ganadora….y digo nuevamente pues ésta vez gané en la partida por la oportunidad de participar con la mejor barra, mi familia…, en la ruta, por la oportunidad de disfrutar del deporte y un hermoso paisaje y en la meta por llegar dejando atrás fantasmas y limitaciones que muchas veces solo están en nuestras mentes….sin duda una carrera para el Espíritu.

 

Roxana GaraySocia y Presidenta Andesteam

La primera Vuelta de Dafna : Laguna Aculeo 2017

Como tantas veces he dicho, quien corre en Aculeo puede hacer cualquier cosa.  Mi hija Dafna ama correr y ha seguido un camino bastante razonable en las distancias que realiza.  Comenzó caminando en pruebas de 5 K cuando tenía alrededor de 12 años, y de ahí, al poco tiempo ya estaba corriendo con sus hermanos y conmigo en carreras de 10 kms.  Por mucho tiempo esas fueron las pruebas, y esa era la distancia límite.

Sin embargo, el año 2014 decidimos dar el salto y correr su primer 15 K en la Halfmarathon Scotiabank. La idea era dar el salto a la media maratón, lo que se hizo en el MDS de 2015.  De ahí hemos repetido la experiencia en diversas ocasiones y escenarios, siendo el último el Medio Maratón de Valdivia 2017, en enero recién pasado.

Pero ella, inquieta como es me pregunta si puede acompañarme en un Maratón (42.195 kms).  Mi respuesta siempre ha sido la misma: Primero debes correr bien los 21, después me vas a acompañar a Acúleo, y de ahí veremos.  Entonces la pregunta se convirtió en   ¿Cuándo voy a Acúleo? Finalmente le conteste: En la primera fecha de este año, el 11 de Marzo.

Para quienes no la conozcan,  la Vuelta a la Laguna de Aculeo es una prueba de autosuficiencia de aproximadamente 26 kms, que combina superficies de caminos de tierra y asfalto, con un desnivel muy variado, que circunvala la laguna de Acúleo. Es una prueba que tiene 26 años de antigüedad, que desarrolla 4 fechas cada año en los meses de Marzo, Mayo, Julio y Agosto.

Partimos el sábado temprano en la mañana acompañados de nuestros amigos Jessica Medina y Mauricio Quintanilla.  Al llegar allá, retirar el kit y saludar a los amigos de La Cofradía (así se autodenominan los corredores habituales de esta prueba).  Cerca de las 10, encajonamos y recibimos las instrucciones por parte de Rodrigo Salas.  Partida puntual.

Comenzamos. Procuro mantener un ritmo controlado. Sé que el exceso de entusiasmo en esta primera etapa, puede pasar la cuenta después. Dafna reacciona bien, pero le cuesta entrar en ritmo, tiende a apurarse o bajar demasiado su cadencia. Finalmente, después de unos 6 kilómetros, encontramos el ritmo que nos acomoda, y comenzamos a asumir una actitud de avanzar.

Para la sed llevamos nuestras mochilas con hidratante, para la energía algunos geles.  Para el cansancio, solo nos queda educar la actitud mental. Ese, probablemente, es el secreto de las carreras de distancia, y el aprendizaje que se debe adquirir en Aculeo.

Los participantes que alcanzamos o que van a nuestro alrededor la alientan. Esa es otra de las particularidades de esta prueba: Un ambiente de compañerismo entre sus participantes que dista mucho de la competitividad salvaje que se ve en otros eventos.

Cuando ya faltan algunos kilómetros para terminar recién vengo a mirar el reloj. Llevamos un excelente tiempo, y sentimos que el cuerpo nos acompaña bien. No hay molestias, ni un cansancio extremo.  Comenzamos a imaginariamente degustar las hamburguesas que nos esperan en la meta.

Entrando a la calle que conduce al camping Los Aromos y a la meta, empiezo suavemente a apurar el paso, Dafna a mi lado reacciona manteniéndose a mi lado. La progresión va en aumento, y ella firme se mantiene allí. Un pique final y cruzamos la meta en 2:58:19. Estamos felices, la experiencia ha sido todo un éxito.

Una Entrevista

Para poder compartir su experiencia de primera fuente, le hago algunas preguntas y comparto sus respuestas tal cual las da:

¿Por qué quería correr en Aculeo?

Porque me hace bien correr, y porque me gusta ir a esa carrera

¿Qué es lo que más te gusto?

Que había hamburguesas en la meta.  Es un lugar bonito. Y me gusta mucho correr con mi Papá.

¿Cómo te sentiste?

Me sentí bien, contenta. Un poco cansada

¿Hay algo que no te gusto de la carrera?

No.  Todo estuvo bonito.

¿Te gustaría hacerla de nuevo?

SI.

 

Andrés Reisz – Socio Andesteam

Volver a la Laguna de Aculeo #26K

Volver  este 11 de marzo a la Primera Fecha de la Vuelta a la Laguna de Aculeo, tras 2 años, fue pura casualidad. Después de 14 meses lesionada, recién me encuentro entrenando para retomar mis tiempos en 21k, pero una invitación de Corredor Promedio adelanta mi regreso al circuito planificado para julio.

No estoy tan preparada, pero pienso que al menos me servirá para sumar kilómetros.

Acercándose la hora me pongo nerviosa. Es una carrera que me gusta bastante, pero es dura y me falta entrenamiento. En el lugar todo sigue como siempre. Ambiente cálido donde todo el mundo se saluda y se conoce. Donde se da la bienvenida a los que desafían la ruta por primera vez y a los que regresan año tras año.

Parto lento, atrás, sin apurarme. Voy  animada, a pesar del tiempo que ha pasado noto que recuerdo la ruta y tras los primeros kilómetros de calentamiento puedo acelerar el paso. Me mido, pero apuro el trote, la adrenalina de la competencia hace lo suyo, y comienzo a adelantar corredores.

La ruta por el cerro es bastante cómoda, subo y bajo a paso enérgico, pero sé que la parte más dura será volver a la carretera, además el sol comienza a pegar fuerte.

Llego al puesto de agua bien entera, es el km 15. Sólo ahí hago una pausa breve para tragar un gel con un poco de agua. Reanudo el trote conversando con otra corredora un par de minutos y luego, con renovadas energías me adelanto. Troto con fuerza y manteniendo el ritmo, falta poco para completar 21k y de ahí en adelante será nuevo. Llevo 8 meses de regreso y aún no he podido pasar ese límite.

Estoy cansada porque voy forzando el ritmo, pero de buen ánimo, pensando en que falta poco y todavía me siento bien. Dos kilómetros más adelante noto que adelanté mis conclusiones, en el kilómetro 24 siento decaer mis energías y bajo drásticamente la velocidad. Cuando trato de acelerar, noto que mis piernas están rendidas y sé que no alcanzaré a cumplir la meta de tiempo que me había propuesto.

Llego a la etapa final, en la entrada de tierra, absolutamente agotada, segura que subestimé la dificultad de esta Vuelta. Ya en el ripio, me duelen los pies solo con tocar el suelo.

Miro hacia atrás y veo que no viene nadie cerca. Decido hacer el último esfuerzo para apurar la llegada. Los autos pasan y me llenan de polvo.

Cerca de la meta escucho mi nombre y sonrío. De todos modos es mi primera carrera larga desde el retorno y luego de completar noto que me siento bastante bien, nada que unos masajes dispuestos en la meta no puedan solucionar.

Cuando salen los resultados, y para mi sorpresa, noto que he alcanzado a llegar 3° en mi categoría, así que todo el esfuerzo que me llevó completar tiene su dulce recompensa arriba del podio.

Si bien me gusta correr por sobre las medallas y los premios, luego de un año fuera, resulta una excelente motivación. También descubrir que tras lo lento que me ha parecido el regreso, al fin mi cuerpo vuelve a adaptarse a los ritmos de carrera.

Ahora ya puedo decir que ¡Estoy de regreso! así que ¡Vamos por más!

 

Jessica Medina Marabolí – Socia Andesteam

 

6ta edición de Algarrobo 10k “The Run Classic”

Durante el último tiempo me ha dado por probar carreras no tan masivas, o a las que nunca había ido.  En esta ocasión, el sábado 25 de Febrero  recién pasado, le toco a la Algarrobo 10K, organizado por la Municipalidad de Algarrobo y producido por Run Classic.

Espero que se me entienda bien. Si esta prueba hubiera sido una película, habría sido una excelente del tipo B.  Me explico: Se vivió como una corrida sin pretensiones, con una producción adecuada,  y los recursos precisos para que los corredores pasaran un muy buen momento.  Sin embargo,  el recorrido permitió ver Algarrobo desde una perspectiva totalmente distinta.

La  carrera se inició puntualmente a las 18 hrs al lado de la Municipalidad de Algarrobo, y de allí se descendía rápidamente hacia la costanera, para dirigirse hacia el sur hacia el Club de Yates.  Llega a este punto, se subía por unas escaleras de tierra para descender nuevamente hacia las playas del Canelillo y el Canelo, para continuar de allí, bordeando la península y pasando por dentro del bosque,  bajar a la playa y retornar por el camino ya realizado. La subida final por Peñablanca para llegar a la Municipalidad de Algarrobo de regreso ponía a prueba las piernas, y la capacidad de los competidores de elevarse alrededor de 30 metros en esos 300 metros  finales.

Como se puede ver, se vivió una carrera en la que se combinó una carrera de calle (asfalto y tierra) con un Trail en la playa y el bosque.  Esta variedad de superficies, y el tener que “compartir” el espacio con los veraneante, que no en pocos lugares fueron verdaderos “estorbos” que impedían el desplazamiento, y en otros tuvieron un comportamiento ejemplar,  cediendo el paso, y alentando a los participantes, hacen de esta prueba un desafío interesante y digno de hacerse y repetirse.

La presencia de, según mis estimaciones, menos de 200 corredores (probablemente no llegaban ni a 100) hizo de la corrida un hecho bastante íntimo y familiar.

Mis felicitaciones a los organizadores, y espero en otra ocasión poder repetir la experiencia.

 

Andrés Reisz – Socio Andesteam

 

Desafio BMC Trailton Parque Tricao

El pasado domingo 19 de febrero, en el Parque Tricao de Santo Domingo, se llevo a cabo el Duatlón, con formato de Mtb y Trail, donde varios de nuestros socios Andesteam se hicieron presentes.

Los distintos circuitos para competir  (30 y 12 kms y 15 y 6 kms),  nos permitieron conocer bellos parajes y experimentar la rudeza del Parque. Aprovechamos  cada instante de esta dura competencia y a medida que  íbamos avanzando nos sentíamos cada vez más seguros de nuestras capacidades, rodeados por la imponente belleza del paisaje. Finalmente pudimos enfrentar sin mayores problemas subidas, bajadas, escaleras, y cambios de terreno,  concentrados como solemos estar en nuestro entrenamiento.

Aprovechamos de felicitar a todos quienes se hicieron presentes en este entretenido desafio: Rodolfo, Karim, Giss, Fernando y Marcela y compartir la alegría del grato ambiente que se formo ese dia. Invitamos a todos a sumarse a las próximas competencias.

 

Destacamos nuestros principales resultados como equipo:

  • Magaly Castillo, 1er lugar en su categoría, en la distancia de 15 y 6 kms.
  • Maria de los Angeles Cordova, 2do lugar en su categoría de 15 y 6 kms.
  • Sebastian Villarroel, 3er lugar en su categoría de 30 y 12 kms.

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