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Race Reports

Debutar con lluvia y granizo #AltosdeLircay

Hay cosas en la vida que debes hacer sobre todo si te gustan y apasionan mucho. Algunos piensan que estás loco o tal vez que eres especial (jajaja), pero vivir el Trail Running es algo impagable. Hoy estoy feliz y agradecida de mi gran regalo de cumpleaños de Jessica Medina Marabolí, asistir al Trail Altos de Lircay una de las mejores experiencias extremas que he tenido este año.

La loca aventura comenzó el sábado a las 4:30 am cuando nuestro compañero de equipo Jesús pasó a recogernos para emprender rumbo a Vilches, a 70 km de Talca, donde está la reserva , llegamos un poco antes de las 9:00 am, sentí ansiedad y nerviosismo pues es la primera vez que me animo a correr 20k en cerro.  Nos equipamos como corresponde pensando en todos los escenarios que podían darse y menos mal fuimos precavidos. La largada fue poco después de las 10:00 am comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia que hacían imaginar lo que podría venir, me despido de Jessica y Jesús deseándoles lo mejor y con el compromiso que nos veríamos una vez cruzada la meta.

 

Comienza la aventura, y comienza a caer lluvia,  el primer obstáculo viene a los 4k ,un pequeño Río que debíamos cruzar mojándonos hasta las rodillas, los demás competidores, con ánimo sólo te decían ¡Lánzate al agua! , una vez empapada  la carrera debía seguir no había espacio para detenerse la lluvia era cada vez más intensa y los pequeños grupos de avanzada se comenzaban a perder entre el bosque, es ahí donde comienzan las estrategias donde te pegas al grupo más cercano para no quedar solo y tratas de seguir el ritmo, mis ganas y lo maravillada que estaba del lugar me hacían seguir, a la distancia comenzamos a sentir voces, eso quería decir que el punto de hidratación ya estaba cerca y no me equivocaba, llegando ahí me encuentro con Jessica que corría la distancia más larga y que ya estaba casi lista para volver a salir, me pregunta cómo estoy y yo ella, aquí seguimos nuestro rumbo , ella comienza su segunda subida y yo ya voy de bajada.

El clima nos tenía preparada una sorpresa más, al avanzar un par de kilómetros comenzó una lluvia de granizos intensa, bellísima, era increíble ver a los competidores aplaudir él espectáculo del día. La lluvia no para , cruzamos 4 o 5 veces por grandes pozas de agua o brazos de riachuelos y ya se acerca la tan ansiada meta, esa que todos imaginamos en nuestra cabeza pero que por momentos se hace inalcanzable. Avanzó unos kilómetros más y nuevamente escucho bulla y aplausos, esto quiere decir que ya no queda nada que el objetivo está a la vuelta de la esquina y que en unos minutos podré decir misión cumplida, el paisaje sigue siendo bello y no me canso de admirarlo la felicidad de estar ahí es inmensa, a lo lejos diviso el arco azul comienza el último esfuerzo el kilómetro más rápido, el que todos queremos lograr, acelero los pasos veo a la gente y comienzan los aplausos, cruzo la meta y puedo decir misión cumplida, mis primeros 20K trail desbloqueados, una experiencia extrema pero que jamás voy a olvidar.
Solo me queda agradecer al gran apoyo de nuestro equipo Andesteam #andesteam a Sebastian Villarroel Ramirez por la preocupación de siempre y a Dios por protegerme.

Cynthia Arenas

Estamos de vuelta #maratónViñadelMar

Este Domingo estuvimos nuevamente presentes en el #maratóndeViñadelMar disfrutando de un gran y maravilloso evento por el borde costero de Viña del Mar y Valparaiso.

Felicidades a todos nuestros socios, y a todos quienes de animaron en las distintas distancias. Lo importante es disfrutar del proceso y cruzar feliz la meta.

Agradecemos también a todas las marcas que nos apoyan en el entrenamiento constante y nos ayudan a enfrentar de la mejor manera cada uno de nuestros desafios #scientificbodyoficial #sportsalud_cl #elbunkertriandtrail

 

Y reiteramos las felicitaciones a nuestros socios:
  • Dafna.
  • Javiera.
  • Beatriz.
  • Gloria.
  • Cynthia.
  • Marcela.
  • Pepa.
  • Fernando.
  • Andres
Destacando el rendimiento de Dafna, quien nuevamente se subió al podium en la distancia de 21 kms, felicitándola por su gran constancia y motivación.
Andesteam

Una carrera contra la mente #3aguasValdivia

Cuando comencé a nadar (2014) escuché un rumor de una carrera en aguas abiertas que se realizaba en Valdivia y en Febrero, pero como yo apenas  sabía nadar, nunca la tomé en cuenta.

Tres años después supe que unos compañeros de equipo habían intentado participar sin éxito… habían abandonado la Carrera. Ese fue el momento en el que decidí asumir el desafío deportivo mas grande en mi corta trayectoria de nadadora…. Llegar al mítico Tres Aguas.

En Diciembre (2017) me llegó la convocatoria para participar, nunca había leído en que consistía la Carrera, solo sabía que era muy difícil y que no todos eran capaces de terminarla.

En la convocatoria explicaban que este torneo se realizaría en tres etapas, 5000 o 3000 metros en lago, 5000 metros en mar y 5000 o 2000 en río. Inmediatamente me inscribí en todas las etapas nadando 5000 metros, la mayor distancia que he nadado seguida en mi vida. La mayor dificultad: Se nada sin traje de agua, porque los de verdad, no necesitan usar traje.

Cuando ya pude procesar la locura que había hecho, las inseguridades se manifestaron: como este año recién había entrado a trabajar, no entrené casi nada, no tendría tiempo para entrenar como corresponde, etc. Así que decidí que mi meta sólo sería terminar y que si me sentía mal o insegura, me retiraría.

Tomé la decisión de no contarle a nadie más que a mi mamá (mi fiel compañera, que me acompaña a todo y me anima siempre a mejorar) y cuando llegó el momento nos fuimos.

El 30 de Enero era el Congresillo Técnico donde daban toda la información y no llegué, teniendo que ir a ciegas a competir al Lago Ranco.

Etapa 1: Lago Ranco.

Al llegar, no sabía mucho que pensar ni que esperar, cuando se acercaba la hora de partir me puse tan nerviosa que pensé que iba a vomitar. Mi mamá me tranquilizó y distrajo, funcionó perfectamente. Me marcaron y de la nada, ya estaba dentro del lago esperando la partida, los primeros 3000 metros los hice sin ningún problema, me apoyé en una competidora que finalizó su Carrera en 3 km. Los últimos 2000 metros fueron una batalla por encontrar las boyas, por aguantar el frio, por omitir el dolor muscular y por no pensar tonteras, incluso pensé en retirarme… pero como tan pava para retirarme si prácticamente no me estaba pasando nada malo… Finalmente llegué al muelle y mi mamá me felicitaba a gritos porque había hecho un excelente tiempo para iniciar la competencia y por haber Ganado el tercer lugar y terminando en 1 hora y 22minutos.

Etapa 2: Cruce Niebla-Corral

Los momentos previos de esta competencia se pueden resumir en pocas palabras: miedo, derrota, inseguridad, nada bueno… El solo hecho de ver el recorrido ya te hacía dudar… mucho oleaje, agua muy helada y muchas corrientes…

Los nervios y la inseguridad se apoderaron tanto de mi que pensé en abandonar incluso antes de comenzar, afortunadamente mis amigas y competidoras, mi mamá y la gente de la organización me dijeron que lo hiciera, que era fácil (mentira). Momentos antes del marcaje, veo mi celular y habían muchos mensajes de apoyo, de fuerza y animo…todos sabían que iba a llegar…Algunos de los mensajes mas memorables fueron “Esta Carrera se termina a pura fuerza y cabeza, nada sin parar y piensa solo en llegar”(Juanito, mi entrenador de natación), “Eres una de las personas más Fuertes y locas que conozco, así que se que vas a llegar porque nunca has perdido contra ti misma” (Andrés) y “El sufrimiento es temporal, pero la gloria es eterna” (Karim).

Para comenzar la Carrera, nos subieron en unos botes para que nos tiráramos al agua, ahí abandonaron 6 personas. Nos dejaron 2 minutos en un agua tan helada que no sentía ni mis brazos ni mis piernas. Apenas nos dieron la partida, se me cerraron los pulmones y apenas podía respirar. Seguí nadando hasta que me di cuenta que estaba sola, en medio del mar y que no se veía el punto de llegada. Estuve a punto de ponerme a llorar de frio y frustración hasta que me di cuenta de que no iba a ganar absolutamente nada llorando y recordé los whatsapps de ánimo así que simplemente, seguí nadando.

Después de un rato, que para mi fueron mil años, divisé el punto de llegada y nadé con una gigantesca sensación de alivio. En la meta me esperaban mi mamá, la Corita, una frazada y una leche con Milo caliente. Llegue en 57 minutos y hubo 16 retirados en total. También obtuve el tercer lugar de mi categoría, afortunadamente todas llegamos muertas de frío, pero bien.

Etapa 3: Río Calle Calle

Finalmente, llegaba la ultima etapa de esta competencia, ya se podían sentir los Dolores en el cuerpo y el cansancio, pero no podía fallar en la última etapa.

Me dispuse a hacerlo lo mejor posible, el agua estaba calentita, nadábamos con corriente a favor, el circuito estaba un poco complicado por la navegación con las Corrientes, pero nada peor que la etapa anterior. Partimos todos juntos y me dispuse a nadar lo mas constantemente posible… al pasar la primera curva tuve la suerte de agarrar una corriente que me lanzó hacia la orilla y pude nadar con el camino despejado, al pasar por debajo de un puente (que me morí de susto porque estaba todo obscuro y yo juraba que me iba a comer un lobo marino) escucho la inconfundible voz de mi mamá y de Karim que me estaban alentando. Caminaron como 3000 metros a mi lado mientras yo nadaba. Está demás decir que los escuche todo el camino y me dieron mucha fuerza para seguir adelante. El resto de la Carrera estuvo excelente hasta que a 300 metros de la meta me da un calambre tan fuerte que me impidió nadar por un rato, los espectadores pedían un bote que me rescatara, mi mamá gritaba que terminara y que no viniera el bote y Karim casi se tira al agua a sacarme… Entre todo eso, yo pregunto cuanto queda y cuando me dicen 300 metros seguí nadando sin patear porque el calambre volvía… cuando llegue a la meta, todos me esperaron para felicitarme, abrazarme, darme la medalla y dar por finalizada esta maravillosa competencia que de seguro volveré a hacer. Termine mi tercera jornada en 1 hora y 16 minutos, nadando a 15 minutos el kilómetro… nunca había nadado tan rápido en mi vida.

Solo me queda agradecerles a todos los que estuvieron presentes, dándome animo y apoyándome en este hermoso proceso.

Ahora hay que enfocarse en el triatlón Olímpico, en el Titicaca, 21 km en la Maratón de Santiago y quizás 10km en el Caribe.

Lo que mejor aprendí fue a vencer a mi mente y saber que no hay límites para comenzar a hacer algo nuevo.

Michelle Batarse – Socia Andesteam

Grandes sueños #maratónBerlín

La idea de participar en el Maratón de Berlín surgió hace algo más de un año, al finalizar mi participación en el Maratón de Rapanui. En ese momento me pregunte cual podía ser un desafío interesante, luego de tan exclusivo y bello evento. Posibilidades existen muchas; los grandes maratones como Nueva York, o algunos más cercanos como Buenos Aires. En ese momento, la idea que me atraía era intentar mejorar sensiblemente mis marcas, por lo que la mejor opción era intentar La Maratón más rápida del mundo: Berlín.

Luego, de varias averiguaciones, me puse en contacto con un operador de este tipo de eventos, Carreras Internacionales, con base en Argentina. Con ellos contrate un paquete que incluía la participación y el hotel, mas todo el apoyo logístico durante el evento.

La aventura comenzó el martes 19 de septiembre en la mañana, cuando junto con Pilar, mi esposa, partimos en vuelo directo a Roma. De allí, luego de una supuesta escala de 2 horas proseguiríamos a Berlín. La escala se alargó hasta las 4 horas, con lo que tuvimos tiempo de desayunar y estirar un poco las piernas, ya que debimos hacer los trámites de policía Internacional en Roma, lo que nos ocupó casi una hora de nuestro tiempo. (consideren que el embarque de un vuelo debería realizarse 1 hora antes de su partida, por lo que esa escala de 2 horas tenía menos de 1 hora para cualquier trámite y/o desplazamiento).

La llegada a Berlín, luego de menos de 2 horas de vuelo fue bastante interesante. Nos recibe un aeropuerto de apariencia bastante antigua, pequeño considerando los estándares europeos (podríamos decir que tiene un tamaño similar a Pudahuel). Y que se ubica dentro de la ciudad. Berlín se ve como una ciudad muy ordenada, con amplias avenidas, y mucho verde. La gente es cosmopolita, y se ve amable.

Ese primer día (miércoles 20) se va en descansar y pasear por los alrededores del hotel, el día es bello y templado, y a pesar del cansancio, hay que ajustarse al horario local por lo que nos obligamos a permanecer activos hasta una hora que sea adecuada para que el cuerpo entienda este nuevo huso horario.

A la mañana siguiente nos levantamos relativamente tarde. Visitamos la zona de la puerta de Brandemburgo, la estación central de trenes (Haupbahnof), el Reichstag y el Monumento a los judíos de Europa Asesinados. Paseamos por el Tiergarten. La strasse des 17 juni, la avenida que va desde la puerta de Brandemburgo hasta la Columna de la Victoria no se puede transitar, ya que se encuentra cerrada para albergar la partida y meta del Maratón el domingo siguiente. Desde el bus podemos divisar el Palacio Bellevue y la Columna de la Victoria.

Por la tarde voy a la Expo a retirar el kit, y ver algunas de las novedades que se ofrecen. La primera impresión que se tiene es que no es mucho mayor que la expo del Maratón de Santiago. Sin embargo, es bastante más ordenada, y posee una mayor variedad de productos y marcas. Los precios son normales, y no encuentro grandes ofertas. Es el primer día de la expo y hay bastante gente. Según el relato de otras personas del grupo de Carrera Internacionales, la cantidad de personas va aumentando con el correr de los días.

El viernes intentamos retomar el turismo. Regresamos junto al Reichstag, y comenzamos a pasear por el tiergarten paralelo a la strasse des 17 juni, vemos el Monumento a la Guerra Soviética, una gran obra escultórica y arquitectónica que conmemora la lucha del pueblo soviético contra el nazismo. Pasamos junto a un campanario que posee un fabuloso carillón, el cual escuchamos por algunos minutos. Continuamos hasta el Palacio de Bellevue, para continuar hasta la columna de la Victoria. Luego de cruzar bajo la rotonda que la circunda, entramos al recinto de la columna y visitamos su museo. Para posteriormente ascender por sus escaleras hasta sus 2 miradores; uno a mediana altura, y el otro en la cima, justo bajo la escultura de la victoria. Por el camino podemos además ver algunos grupos escultóricos dedicados a prohombres de la historia Prusiana y alemana como Bismarck. Por la tarde una iglesia dedicada a la familia llama nuestra atención. La visitamos y podemos apreciar las diferencias entre el catolicismo y el luteranismo. La austeridad de su altar, los vitrales con motivos centrados exclusivamente en la figura de cristo y sus enseñanzas, y la presencia de ofrendas de frutos del campo (frutas y verduras) en el altar, propios de alguna festividad de primicias, son los principales elementos que llaman nuestra atención. Además del gran órgano de tubos que desde las alturas del fondo de la iglesia domina el recinto. Imagino alguna obra de Bach sonando en ese lugar y la imagen de divinidad se completa absolutamente.

El sábado nos levantamos temprano. Ese día se desarrollaba un evento previo a la maratón; una corrida de algo más de 4 kilómetros desde Charlotteburg hasta el Estadio Olímpico de Berlín. Ese que hizo construir Hitler para mostrar la superioridad del pueblo Alemán para las olimpiadas de 1936, y que vio los éxitos de Jessie Owen (y la ira del Fuhrer). Entramos trotando al recinto del estadio como verdaderos maratonistas (por el túnel) y damos la vuelta olímpica. Luego ascendemos hacia donde se ubicaba el fuego olímpico, y nos sacamos algunas fotos. después nos convidan algunas cosas para comer: Berlinés, leche chocolatada, croissants, plátanos, manzanas y yogurt. Los que podemos consumir en los alrededores del recinto.

Por la tarde, o lo que resta del día, lo dedicamos a descansar y prepararse para el gran evento. En la noche compartimos la cena de pastas. Un gran buffet de ensaladas, pastas y frutas nos recibe en los comedores del hotel. Comemos con gusto, y hasta podría decir con un toquecillo de gula. Después a relajarse, e ir a dormir.

El domingo lo inicio a eso de las 6. Los rituales habituales e ir a tomar desayuno antes de las 7. Trato de ser conservador y cuidadoso en lo que como; cuesta. A las 7:30 nos reunimos con el resto del grupo de Carreras Internacionales, y partimos en tren a la Haupbahnof. a pocos metros de allí, se encuentra el recinto cerrado donde se concentran todos los servicios para los maratonistas: Guardarropía, baños, y algunos puestos con agua. Algunas personas ofrecen plásticos para cubrirse. La noche anterior ha comenzado a llover, y aunque ya solo sea una llovizna intermitente, es mejor protegerse.

Cerca de las 8:30 u 8:45 comienzo a dirigirme a los corrales de encajonamiento. Van desde la A a la H. los cuales largaran en 3 olas sucesivas a las 9:15, 9:30 y 10. A mí me toca (según mis tiempos de presentación) la H, la del perraje. Los con tiempos de 4:15 horas o más, o que es su primer maratón. Somos la tercera ola. Mientras esperamos vamos viendo en las pantallas gigantes la presentación de los corredores elite y su largada. Mientras esperamos la segunda ola, vemos los avances de los punteros que van a un ritmo extraordinario. Mientras tanto, trato de avanzar lo más posible de manera de posicionarme dentro de un grupo más rápido que yo, de modo de no ser detenido en la partida por los corredores más lentos. Segunda ola. Como una marejada mi grupo avanza para llenar el espacio que los 7 corrales anteriores ocupaban. Finalmente quedo a unos 50 metros del arco de largada.

Faltan algo así como 10 minutos. Se respira la emoción, sonrisas nerviosas en los labios, y movimientos de las extremidades para mantenerse activos. Reviso el programa de seguimiento de mi carrera en el teléfono, y que el reloj tenga su GPS activado y funcionando. Por los parlantes anuncian que faltan 90 segundos. Activo el teléfono con ese retraso y me lo meto al bolsillo. Ahora la cuenta regresiva: 10, 9, …, 3, 2, 1 partimos. El grupo se mueve lentamente, casi con letargo. Debe haber pasado como 1 minuto antes que pase el arco y comience instantáneamente a correr. Me siento extraordinario, y mi ritmo lo refleja. La masa sube por la Strasse des 17 juni, en dirección a la Columna de la Victoria, la que rodeamos por ambos lados Paso el primer kilómetro antes de los 6 minutos. Ese paso lo mantendré durante la primera hora.

El grupo se mueve muy parejo y bastante compacto, pero no hay roce. Procuro mantenerme sobre la Línea Azul, y por lo general lo logro. Cada poco un grupo musical está tocando. Bossa Nova, Rock, Jazz, no importan los estilos, la maratón es una fiesta de la ciudad y sus habitantes. A los lados se ubica la gente alentando, no se entiende por lo general el idioma, pero es una inyección permanente de ánimo. Este ambiente festivo se mantendrá durante toda la carrera, y sin exagerar, no hay 100 metros en que algún grupo de personas no se ubique con sus carteles y sus gritos, o tan solo con una mesa, y una cervezas y cosas para comer. Veo bandera de muchos países, pero llaman mi atención la gran concurrencia de mexicanos, y publico de los países nórdicos. También, los corredores con motivos: Contra el Alzheimer, la demencia senil, o la Esclerosis Múltiple. También los hay por una hija o una abuela enferma o que murió prematuramente. Todo es pasión y alegría.

A los 5 kilómetros aparece un punto de hidratación. Busco el isotónico y para cuando descubro que no hay ya el agua ha pasado. ¨mala suerte¨ pienso para mis adentros, tendré que aguantar hasta el próximo. Este llega aproximadamente en el kilómetro 8 o 9. Primero agua, agarro un vaso y tomo un sorbo. Después viene el té, boto el agua y tomo te. Esta frio a temperatura ambiente. Algunos metros más adelante, esta finalmente el isotónico. Dejo el té y bebo un vaso completo de esto último. Es una marca local que no conocía con un leve toque cítrico. La gente se agolpa frente a cada puesto de hidratación. Pareciera que, aun cuando las mesas están bien servidas, estas podrían ser muy cortas para la cantidad de gente, o que esta no entiende la lógica de distribución y se detiene a buscar. En todo caso, frente a cada puesto los corredores debemos bajar nuestro ritmo.

Cerca de los 12 kilómetros consumo mi segundo gel. El primero como siempre fue antes de partir. En el puesto de los 15, tomo agua, algunos sorbos. Por lo general evito el agua, ya que he tenido muy malas experiencias estomacales en carrera con este líquido. Pero quedo con “el paso cambiado”, y los geles debo apoyarlos con un poco de agua, ya que los puestos impares (5, 15, etc.) solo tiene agua. Y el plan es mantener los geles cada aproximadamente 10 kilómetros.

Sigo a buen ritmo. Paso los 20 kilómetros un minuto pasado las 2 horas. Me siento bien, y me ilusiono con una nueva marca para la distancia. Al pasar la mitad de la carrera, noto que me he retrasado 1 minuto, lo que le achaco al tiempo perdido en la hidratación. Siento que mantengo mi ritmo, y como siempre, corro por sensaciones. Para el kilómetro 25 me mantengo dentro de ese mismo rango de retraso, lo que me tranquiliza.

Cerca del kilómetro 27 me doy cuenta de que tránsito por un barrio absolutamente pueblerino. Casas de 2 a 3 pisos, con techos de 2 aguas, y maderas verdes y blancas delimitando la zona bajo esas aguas. La carrera ha transitado ya por barrios históricos y de edificios de oficinas o empresas. Ahora estamos donde vive la gente.

Me deleito viendo este anacronismo. Sin embargo, siento que no avanzo. Los kilómetros pasan más lentos. Decido adelantar el siguiente gel, por lo que aprovecho un abastecimiento en el kilómetro 28. Como ven, los puestos no están siempre en los múltiplos de 5. Volvemos a lo normal, fachadas corridas, hormigón, y avenidas más anchas. Me parece reconocer el barrio de la iglesia de la familia. Continuamos. He decidido disfrutar cada momento más que vivir para el reloj, por lo tanto, solo lo mirare en los controles cada 5 kilómetros. En los 30 ya tengo 15 minutos aproximadamente acumulados sobre los 6 minutos por kilómetro. Mi meta son los 7 minutos por kilómetro, por lo que todavía vamos muy bien.

Al acercarme al kilómetro 35, estoy en las cercanías de mi hotel. Zona conocida y caminada, con muchos comercios de marcas cara, y muy anchas avenidas. Pasada la boca calle que lleva al hotel está el control de los 35. Llevo 4 horas 20 aproximadamente. El llegar sub 5 horas todavía es posible, pero difícil. En un puesto en el kilómetro 37 tomo un poco de isotónico y un gel. En el 38 unas promotoras de Red Bull me convidan un vaso. Trato de apretar el paso, pero siento que me quedan pocas reservas. Nada duele realmente, solo un calorcillo en los cuádriceps y cansancio en la espalda. Ni siquiera esa sensación de “¿Quién me mando a meterme aquí?”. En algún punto antes de los 40 un pensamiento fugaz cruza por mi mente: “Si la Ángeles y el Seba estuvieran aquí con sus bicis, estarían sacándome ese trote que me falta”. Pero no están, y las piernas pesan.

A cada giro sueño con ver la Puerta de Brandemburgo, pero no llega. Paso el kilómetro 40 y decido no guardarme más. Aprieto el paso, el reloj dice que puedo lograrlo si me sacrifico esos últimos 2 kilómetros. Van 4:48 horas. Comienzo a adelantar a algunos corredores. De pronto visualizo la Puerta. Miro el reloj y se ha detenido. – No importa – Corro apuntando al arco del centro. Veo un fotógrafo justo antes de cruzarla y le grito “foto”, no sé si me la saca. Continúo corriendo, sé que me quedan esos últimos 195 metros. La gloria pasa sobre mi cabeza al cruzar el arco y elevar los brazos. No se mi tiempo… lo estimo alrededor de las 5 horas…. No importa.

Gradualmente voy bajando la velocidad y comienzo a caminar. Miro a mi alrededor, Todos sonríen emocionados. Unos 100 metros más adelante un grupo de lolitas reparten las medallas de finisher. Camino hacia ellas y la recibo en el cuello con una sonrisa. Luego, salgo hacia el parque cerrado, voy en busca de mi ropa pues me encuentro empapado. Por el camino recibo una bolsa con plátano, manzana, una barra de proteínas y chocolate, y frutos secos. Mas allá recibo un gran vaso de cerveza sin alcohol. Camino, siento y disfruto de ese momento y esa emoción. Soy feliz…. Aun cuando no logre mi objetivo, pues estuve en Berlín y termine su maratón sin ninguna molestia. Soy feliz porque durante 5 horas me conecté conmigo mismo y sentí pasar cada latido en unión con esa humanidad y naturaleza que me rodeaba.

Con los días me he preguntado que paso que quede tan cerca de esa meta. Mi tiempo oficial final fueron 5:01 con algunos segundos. Y lo único que podría explicar esos pocos minutos de diferencia sería el tiempo perdido en la hidratación. No solo el grupo bajaba su ritmo en cada uno de estos puestos, sino que, los líquidos eran suministrados en vasos plásticos, los que no permiten el ser aplastados para usar esa forma de embudo que facilita correr y beber al mismo tiempo. Por consiguiente, en cada puesto debí detenerme y caminar mientras bebía. Este simple echo podría explicar fácilmente unos 7 minutos del tiempo de carrera. Lo otro podría ser ese algo que podríamos llamar “vértigo”; ver que se puede hacer algo que esta mucho mas allá de nuestras mejores expectativas, y auto sabotearse. La maratón es una prueba con una componente mental fundamental…. Debo seguir trabajando en eso.

Deseo agradecer a Pilar, mi esposa, por su compañía y aliento. A Sebastián que a la distancia estuvo atento a darme consejo. A todos los amigos de Andesteam, que se preocuparon y preguntaron por mí. A Rodrigo y los Amigos de Olimpo, que también en la distancia estuvieron dándome fuerza. Y a toda mi familia por entender a este “Loco que corre” ….

Andrés Reisz – Socio Andesteam

Más desafíos #DuatlónCodegua

El pasado domingo 30 de agosto se realizó la primera fecha de la Duatlón Gp en Codegua, recinto que cuenta con una tremenda pista de carreras, ocupado específicamente para automóviles, pero en este caso la disciplina de Duatlón se ganó este espacio.

 

El formato para esta competencia fue de : trote, ciclismo, trote, ciclismo y trote, lo que le otorgaba un grado dureza superior a las versiones anteriores del Duatlón.

 

Junto a un amigo que también competía (Marcos), viajamos temprano rumbo a Rancagua, para llegar a retirar el kit y poder dejar todo listo para competir, luego pudimos probar el circuito de ciclismo y a calentar con trote, ya que la carrera sería exigente de comienzo a fin.

 

Ya en la línea de partida, comienzo con un fuerte ritmo de trote 3:10´ . Mantengo el ritmo durante todo el giro, lo que me  posiciona con el grupo de la punta de carrera. Me siento fuerte y con confianza para llegar en los primeros puestos a la transición, pues quienes lo dominan sacan una buena ventaja.

 

Saliendo en la etapa del ciclismo me pude mantener los 2 primeros giros con el grupo de punta, a altas velocidades, en un circuito muy técnico con curvas cerradas y falsos planos. Es recién en el 3er giro que se me arranca el grupo, mi cuerpo comienza a resentir el fuerte esfuerzo.

 

Después de terminar la etapa de ciclismo, lo lógico era  esperar que la intensidad bajara, pero no fue así. Los punteros seguían con un fuerte ritmo, así que la opción fue de mantener el mío hasta que se me agotaran las energías. Como dato, miraba mi reloj marcar 180 ppm continuamente  y éstas no bajaban. Cruzo  la meta con un tiempo de 1:10 llegando dentro de los 10 primeros y quedando 3ero en mi categoría, lo que me dejo muy tranquilo y satisfecho  con mi rendimiento. Me exigí de comienzo a fin, tomando esta carrera como preparación para el próximo 70.3 de Coquimbo.

 

 

Por último agradecer a todos los que me apoyan, como las distintas marcas (Scientific Body y Sportsalud), socios del equipo y a mi novia por su gran apoyo y compañía.

 

Sebastián Villarroel – Coach Andesteam

Sin dolor no te haces feliz #AguasdeRamón

I

El año 2016 había corrido por primera vez el trail nocturno aguas de Ramón, en aquel entonces no entrenaba en Andes Team y no tenía mayores expectativas en cuanto a mi participación, pero al llegar a la meta en un 4to lugar y con un gran tiempo me entusiasmé y prometí que en la próxima oportunidad 2017 estaría en lo más alto del podium.

 

Así comencé a entrenar y a visitar la ruta de manera constante. Primero acompañada de mi novio-coach y luego en compañía de Andes Team.

Cada visita al sendero me evidenciaba mejoras y gran destreza: Mejoraba tiempos y resistencia.

Por ende El plan era continuar con el entrenamiento, mantener las piernas activas y fuertes hasta el gran día.

Todo iba a la perfección, sin embargo unas largas semanas pesadas tanto en lo laboral como en lo personal previo al evento no me permitieron continuar con el entranamiento, el cual se vio postergado…en una primera instancia no le presté mayor importancia, conocía la ruta como la palma de mi mano, todo lo acumulado estaba sumado… me sentía fuerte y segura.

 

II

Tarde fría, tímidamente con sol… nos montamos en nuestras bicicletas junto a Sebastián para ir calentando y preparando las piernas para la gran noche.

El objetivo y la ambición eran muy altos, a igual que las expectativas, las piernas estaban rápidas y firmes… en conclusión estaba lista para iniciar la carrera.

 

En la línea de partida me sentía muy ansiosa. Ya quería comenzar a correr y darlo todo. En mi cabeza repasaba una y otra vez el plan de acción: darlo todo (o a tope como dice mi coach personal) en el primer tramo, conocido como el “camino de emergencia”. Descansar y recuperar en la subida que enlaza con el sendero de los peumos, para retomar finalmente el ritmo en la bajada.

5. 4 . 3 . 2 . 1

A correr.

 

III

Comenzamos a correr por el oscuro camino… concentrada en cada paso sentía cómo iba alcanzando mi 100%… me sentía segura y pensé a los 3 min de comenzar “gané”.  Pero todo se derrumbó cuando el camino no era ese, si no otro.

Un ligero desvío nos llevó directo a la primera pendiente del parque… y no es cualquier pendiente… es larga, pesada, y come piernas…intente seguir el ritmo, mi corazón comenzó a latir más fuerte. Mis piernas fatigadas colapsaron. Y del éxito pase de una subida a la desesperacion.

En la desesperacion mi mente se nubló, y todos mis esfuerzos nacían desde el sufrimiento. Literalmente sufrí.

Cada metro significaba una lucha física y mental…”no puedo” me dije en un par de veces, pero la voz de apoyo y ánimo de Sebastián llegaban para alentarme y apoyarme.

 

IV

Comencé a notar que una chica me había adelantado. Traté de aumentar el ritmo para pillarla… ella era mi meta…que veía como lentamente se encontraba adelante de mi.

Puente los peumos. Sabía que ahora la ruta era más amena y las bajadas harían de la carrera algo más rápido.

decidida a conseguir aquel objetivo que tanto deseaba apreté los dientes y decidí olvidar y dejar atrás el dolor.

 

Enfocándome y retomado la concentración sólo me concentré en el camino y el ritmo.

Y así fue como en el último tramo, donde la bajada es larga y pronunciada decidí alargar cada zancada y acelerar cada vez más. La meta y la chica estaban ahí, a segundos de mi… y como un Marcel Kittel cualquiera (dijo la patúa) a pocos metros  de la meta, apreté  y lo di TODO. Lo que tenía y lo que no.

Con 12 seg de diferencia, llegue 2da en la gral. , lengua afuera, piernas hinchadas, corazón en la boca, juanete punzando. Con las mil gotas gordas….

“Sufriste amor?” – Me dice dulcemente Sebastian.

“si…sufrí…sufrí…si que sufrí …”

 

María de los Angeles Walker – Socia Andesteam