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Una carrera para el Espíritu #RapaNui

Y llego el día, con un agradable horario del evento. Primera carrera en la que participo con una largada después de las 10:00.

La barra intensa se levanta muy temprano y acompañan a la deportista en su alimentación matutina, luego nos dirigimos al punto de partida para realizar el calentamiento: En el camino vuelvo a advertir las sinuosidades y desniveles de la ruta, lo que hace presagiar una difícil carrera, pero ya estamos acá, solo queda partir y avanzar.

A las 10:15 la largada con ritos típicos de la isla, comienzan las tímidas subidas para continuar luego con las curvas y  subidas más pronunciadas que me hacen temer por mis piernas, pero con una barra que corre de esquina en esquina para alentar, ya nada me debe preocupar.

Me dispongo ciento por ciento después de los 5k a solo disfrutar de el paisaje y de un lúdico clima que jugueteaba con mis sensaciones, tuvimos sol radiante, nubes que daban sombra y una tímida lluvia con viento que refrescaba el cuerpo y el alma, en cada puesto de hidratación bebí agua e isotónico y como ya nos advirtieron en un comienzo, no podíamos salir corriendo y tirar el vaso al borde del camino, por lo que todos los corredores nos deteníamos y tranquilamente nos hidratábamos para luego dejar todo en orden.

Disfrute cada momento de esas largas subidas, despues de los primeros 5k volví a toparme con Mauricio, de Corredor Promedio, quien además de acompañarme por unos momentos, dio una cobertura TOP al evento.

Y así sucedieron los siguientes kilómetros, cansados pero felices, hasta llegar a los 10k…“falta poco para el retorno”…pensaba, la larga subida me preocupó por una dolencia días previos en mis muslos, para lo que me ayudé con masajes y elongaciones que surtieron su efecto…mis piernas al menos hasta acá …no fallaban,  el combustible ya se había repuesto, continuaba hidratándome ordenadamente, pero aún así, mi aliento sólo era para avanzar y escuchar los gritos de los competidores que ya habían cursado la mitad de su carrera…El retorno …

Girar en ese punto fue el máximo de placer, ya habíamos pasado la mitad de la prueba, vendrían bajadas que aprovecharía para recuperar y nuevamente la barra me esperaba, no podía pedir nada más, me sentía cansada pero con ganas aún de alzar mis brazos en la Meta.

Los 21k se anunciaron en mi reloj poco antes de cruzar la meta, pero aún quedaban un par de zancos y en esos momentos decido alentar a otra corredora que había decidido caminar….“No te detengas…ya llegamos”…fueron mis palabras y allí comprendí que…“el mejor corredor no es el más veloz si no el que nunca se detiene…”

Llegando a la meta escucho mi número, mi nombre y el nombre del club “Andesteam” …y nuevamente  me sentí ganadora….y digo nuevamente pues ésta vez gané en la partida por la oportunidad de participar con la mejor barra, mi familia…, en la ruta, por la oportunidad de disfrutar del deporte y un hermoso paisaje y en la meta por llegar dejando atrás fantasmas y limitaciones que muchas veces solo están en nuestras mentes….sin duda una carrera para el Espíritu.

 

Roxana GaraySocia y Presidenta Andesteam

Segunda Fecha #Aculeo2017

El sábado pasado participé, como vengo haciéndolo desde hace 3 años en forma ininterrumpida, en la segunda fecha de la Cofradía de la Laguna de Aculeo.  Toda la semana previa estuve entre temiendo y añorando que lloviera. No es que este loco, ni que me guste ducharme con ropa, sino que el ambiente que se vive en esta prueba es tal que uno quisiera vivirlo en sus diferentes manifestaciones. Y una de ellas que no me ha tocado experimentar es correr alrededor de la laguna con lluvia.

Sin embargo, la lluvia que azotó a buena parte de la zona central de Chile en los días previos, se detuvo y dio paso a un bello día, tibio y hasta un poco soleado.  Obviamente que el camino de tierra estaba un tanto inundado, pero también, ese mismo hecho le otorgaba una belleza sobrecogedora.

Comenzamos el día con nuestro desayuno tradicional, y partimos con Mauricio Quintanilla de Corredor Promedio hacia la Laguna con tiempo y muchas energías a pesar de no haber dormido muy bien la noche anterior.

Al llegar allá me percate que había olvidado traer mi mochila de hidratación, por lo que improvise una solución con una botella plástica que llene con jugo.

Poco antes de las 10 encajonamos todos los asistentes y escuchamos la tradicional arenga de Rodrigo Salas.  Luego la partida, y nos lanzamos a la  aventura. Los primeros kilómetros las piernas me pesaban bastante, por lo que todos mis esfuerzos se centraron en mantener el ritmo planificado, y sortear las pozas de agua.  Al llegar a la subida del kilómetro 4 “enganche primera” y comencé a distanciarme del grupo de 4 a 5 personas con las que iba. No es que me volviera loco y empezara a correr, sino que comencé a sentirme bien y deje que eso se reflejara en el placer de recorrer esa ruta.

Ensimismado por las sensaciones perdí un poco la noción de tiempo y espacio, y en cierto momento me encontré llegando al pavimento.  En este punto correspondía consumir mi segundo gel. Como varias veces ya he dicho aquí comienza una segunda carrera, la que tiene por meta esa “eterna recta” que va del puente Pintué hasta la meta en el camping Los Aromos.

Paso al trote por el puesto de abastecimiento, en donde me detengo unos instantes por 2 vasos de hidratante y un plátano.  Retomo el trote. Algo más allá me encuentro con Mauricio.

Conversando van pasando los kilómetros. Cuando faltan no más de tres siento que se me agotan las pilas. No hay molestias ni dolores, tan solo esa sensación de que se acabó el combustible. El último gel, el tercero, debería haberlo tomado unos tres a cuatro kilómetros antes, pero lo había postergado por tener el estómago medio revuelto.  Me lo trago junto con el saldo de jugo que queda en la botella, y procuro mantener el paso hasta que esta carga entre en circulación.

Poco antes de volver al camino de tierra ya me siento mejor.  Entramos hacia la meta, y paso bajo ella en algo más de 3 horas. No es mi mejor tiempo, pero me deja bastante satisfecho.

Al momento de la premiación me informo que he llegado tercero en mi categoría.

Andres Reisz – Socio Andesteam

Mi primera vez en #Alhué

Nuestro equipo se hizo presente en Alhué 2017. Magaly, Jessica, Sebastián y Jesús corrieron los 13K y Esteban acepto el reto de los 20K. Les presentamos el video que nuestro socio Jesús Figueroa grabó de su primera experiencia en el circuito de 13K.

15k para recordar #WingsForLife

Ya se hizo habitual levantarme temprano los días domingo, pero hoy el despertador suena antes de lo de costumbre. No me demoro ni un minuto en salir de la cama y comenzar con el ritual de preparación. Aunque en realidad, tengo todo listo desde ayer, así que sólo falta revisar un par de detalles, y esperar la hora para partir.

Pocos minutos antes de las 7, suena mi teléfono. Es Carlitos Román, que con la amabilidad que lo caracteriza, viene a buscarme para dirigirnos hacia el Parque O´Higgins, lugar definido como punto de partida, de la versión 2017 de Wings for Life World Run. Nunca me había llamado la atención este extraño formato de corrida. Eso de que la meta te persiga, me pone un tanto nerviosa. Si no fuera por Roxy, que me animó a participar, no estaría acá.

Desde que me inscribí, hasta ahora, el entusiasmo y la ansiedad han ido en aumento, quiero ver qué tan lejos puedo llegar. Las semanas previas, traté de ponerme las pilas en los entrenamientos, porque mi idea es, que el auto meta no me alcance antes de los 10 kilómetros. Distancia máxima que he estado corriendo, el último tiempo.

Con Carlitos, ya llegamos al parque, y a pesar que nos cuesta estacionar, estamos bien en la hora. Al rato nos encontramos con Andrés, y luego con Roxy y Magaly. Hacemos un poco de calentamiento, para seguir las indicaciones de los profes, y aprovechar de capear el intenso frío de la mañana. Como siempre la buena onda y el compañerismo del equipo, se hacen sentir. Conversamos un rato, comentamos cuantos kilómetros espera hacer cada uno, tomamos una foto y nos ponemos de acuerdo para juntarnos al regreso.

Faltan aproximadamente 10 minutos para que den la largada, ya estamos encajonados, y suena mi teléfono. Una grata sorpresa, es mi papá, que me avisa que viene llegando al parque, acompañado de mi sobrino de 6 años (mi fan N°1). Se levantaron temprano, y caminaron una distancia no menor, sólo para venir a desearme suerte. Pasan y pasan los minutos y no aparecen, empiezo a ponerme nerviosa y un tanto triste, porque mi sobrino siempre ha tenido la ilusión de verme participar en alguna de las corridas, de las que tanto le he hablado. A un minuto de la largada, al fin llegan, sólo me alcanza el tiempo para darles un beso, y tomar una foto para el recuerdo. Ellos se ven felices, con una cara de orgullo que nunca voy a olvidar. Me siento como si fuese un atleta de elite, a punto de correr un maratón…jajaja

A las 8 en punto, dan la largada, partimos juntas con Roxy y Magaly. Los primeros 5 kilómetros trato de hacerlos a un buen ritmo, porque sin haber revisado el circuito, imagino que no hay grandes subidas, y que el recorrido no será pesado. Pero me equivoco, los primeros kilómetros no son nada de fáciles. Al kilómetro 8 ya me siento cansada. Llego a pensar, que con suerte voy alcanzar el kilómetro 10.

Quizás, la emoción y el entusiasmo de la partida, hizo que comenzara más rápido de lo que debía. Pero al cruzar el kilómetro 10, de a poco empiezo a recuperar la energía, y me mentalizo en que todo lo que haga de ahí en adelante, será más que bueno, y habrá valido el esfuerzo.

Llego al kilómetro 10, y me siento en condiciones de ir por más. Como escucho entre los corredores, que el auto meta no está muy lejos, apuro el ritmo para avanzar unos 2 kilómetros. Paso el kilómetro 12, pero la meta aún no me atrapa. No me queda otra que seguir adelante, aunque mis piernas casi no me responden. No sé cómo logro avanzar hasta poco más allá del kilómetro 14, cuando escucho que ahora sí que viene el auto meta… En ese momento me acuerdo de las palabras de Sebastián, en el último entrenamiento…”corre fuerte, dale con todo”.

¡Y así lo hice, corrí lo más fuerte que pude, hasta que la meta me alcanzó!

 

Gloria Alvarez – Socia Andesteam

#mds2017: Mucho más que correr

Pensé mucho en si debía o no correr. Hice solo la mitad del entrenamiento y la tristeza de la temprana partida de mi sobrino me hizo pensar que sería tal vez irrespetuoso asistir a una fiesta deportiva.

Pero fui. Quise poner a prueba mi mente más que a mi cuerpo y quise dar una señal a los que seguimos acá de que debemos continuar y sí, que debemos celebrar la vida cada vez que podamos.

Los primeros kilómetros se disfrutaron. Correr con amigos y con el espíritu que se estaba viviendo fue muy gratificante. El clima estaba ideal, soleado pero fresco.

Ya en Av. Matta dejé que Daniel Escalona se adelantara. Se notaba su mejor preparación y que yo debía dosificar. Sinceramente espero que en una próxima oportunidad podamos repetir lo del año pasado e ir codo a codo hasta el final.

Llega el kilómetro 10, y voy bien. En Antonio Varas nos alcanzaron “volando” los punteros de los 21k. Es increíble verlos pasar.

Luego Procuro, Los Leones, cruzamos los otrora fatídicos 17km, mi checkpoint personal después de Lima el 2014. Viene Macul, Rodrigo de Araya y los primeros 20 km. Sigo bien, aunque ya noto un poco de desgaste.

En Vespucio empiezan los temores, serán un poco más de 10 km de subida pasando por la parte que menos me gusta del recorrido. Los primeros signos de dolor de piernas aparecieron acá. Mucho antes que el año pasado, cuando empecé a sufrir desde el kilómetro 33.

Fue duro, pero pude llegar sin demasiado daño a mi primera meta. Si bien no había entrenado lo suficiente, sabía que podía llegar a Escrivá de Balaguer.

El camino de bajada fue muy doloroso y de éxitos y fracasos. Pude mantener el paso, mucho más lento que al principio, pero también cedí en algunos puntos a la tentación de parar… Pero en mi mente había mucho en juego por lo que siempre pude retomar el trote sin dejar pasar mucho tiempo.

Es increíble el apoyo de la gente al lado del camino. Sin conocerte te alientan en un tono con el que es difícil no sentirse un poco héroe en medio de una hazaña… Bueno, y en realidad es así, cada uno en su hazaña personal.

Me encuentro con amigos. Después de mucho tiempo de intentarlo  finalmente corro un tramo junto a Daniel  Muñoz lo que me alegró mucho. Más tarde me apoyan, cuando casi se termina Andrés Bello, Sebastián y Ángeles. No pude devolverles su entusiasmo porque voy ya medio vacío, pero internamente agradezco mucho su apoyo.

Avanzo por Alameda, aun más lento que antes. Cada paso duele, pero hay que terminar. Al llegar a Plaza Italia se empieza a sentir el calor, pero el alivio del tunel de agua y el cada vez más sonoro apoyo de la gente ayudan.

jesus

Los últimos metros son confusos. Muchos sentimientos se mezclan con el cansancio. Me emociona como los distintos equipos de corredores se colocan a cada lado formando un pasadizo estruendoso y abrigador. Identifico a Javier Sandoval del equipo e incluso gente del Banco. Es una sensación difícil de describir pero paga todo el esfuerzo hasta el momento.

Un revoltijo de emociones me acompañan en la meta. Una voz en mi cabeza me dice levanta los brazos y lo hago, pero también alguna lágrima moja los ojos al mismo tiempo que una sonrisa trata de dibujarse en mi cara.

Valió la pena, el esfuerzo y el dolor. Cruzando la meta vencí a la mente y más importante aún, honré a la vida.

 

Jesús Figueroa – Socio Andesteam

#mds2017: Más que una simple meta

Cuando el destino te pone las cosas cuesta arriba es fácil rendirse en el camino y no terminar lo que se empezó. Con esta premisa tuve que lidiar los 10 meses que antecedieron a la MDS 2017.

La vida, caprichosa como de costumbre, se me puso difícil hace más menos un año. Problemas y más problemas fueron aconteciendo en el 2016, un mes eran dilemas familiares, otros de salud, al otro laborales etc. En fin fue complicado; pero como siempre el deporte ayuda a sobrellevar el estrés y siempre está ahí como amigo fiel.

Dentro de tanta tormenta, por fin hubo un momento de paz a principios de diciembre del año pasado y fue ahí donde decidí inscribirme a la MDS y correrla con la camiseta de mi equipo ANDESTEAM.

El coach me apoyo y rápidamente me puse al día con los entrenamientos, pero una vez más el destino me tenía preparadas más sorpresas. A mediados de febrero una lesión vieja en mi pierna izquierda reapareció, haciendo que frenara los entrenamientos para ir a rehabilitación kinésica. Con cuidado seguí adelante, pero como si no fuera suficiente a tres semanas de la carrera tuve un accidente y mi rodilla derecha se lesiono, sumado a otros problemas familiares, el panorama se veía negro.

A esas alturas, con la moral en el suelo, cualquiera se habría rendido. De hecho, lo considere una opción, pero… lo que no te mata te fortalece…. O quien no se arriesga no gana dicen por ahí; entonces (con la testarudez que me caracteriza) continué, conversamos con el coach, bajé el volumen de trote y le echamos para adelante con fe.

Llego el gran día:

Mi amiga Roxana me paso a buscar a las 6:50 AM para llegar al punto de encuentro con el team. Ahí estaban: Sebastián, Miriam, Dafna, Angeles, Mauricio, Carlos, Javier, Daniel, Carlitos, Magaly, Jesus, Luis, Andres, Gloria, Victor y Jessica (llego después). Todos felices y ansiosos en esta gran fiesta.

A las 8:35 dieron la largada y luego de un abrazo fraterno de Carlitos y de Javier, me fui a la aventura. Los primeros 5k los corrí rápido, con ansias de hacerlo lo mejor posible, pero con miedo a que mis rodillas no aguantaran.

Los siguientes 10k los corrí tranquila, era camino conocido; Av.Matta- Campo deporte- Pocuro- Av.Providencia… son mis lugares a diario, así que me sentía en casa.

Sin molestias graves y con el espíritu inquebrantable me lance en los últimos 6k. Sin medirme corrí lo más rápido que pude. Estaba tan feliz de haber sobrepasado tantas barreras, sin dejarme doblegar por las situaciones tristes de la vida, que no pensaba en nada más que correr con todas mis fuerzas.

Así llegue, completa, sin dolores y con una satisfacción tan profunda que mi alma se regocijaba de alegría.

1 hora 58 min: mi mejor tiempo en 21K

Definitivamente mi mejor meta, no solo deportiva, sino que de compromiso, perseverancia y convicción conmigo y de las cosas que puedo concretar.

giss

 

Lo logré

Agradecimientos infinitos a mi familia, a los coach y por supuesto al team (ANDESTEAM) por apoyarme siempre.

Las siguientes palabras son para ellos:

Si bien la meta se logró completar, no puedo hacer oídos sordos a las señales que me da el cuerpo. Estoy cansada de cuerpo y mente, necesito descansar y respirar por un momento, para volver al equilibrio físico y mental, por lo tanto, desde hoy me tomaré un break, iré al doc, descansare, me hare fuerte y cuando esté lista física y emocionalmente volveré.

Gracias por todo, sigan siendo este equipo de grandiosas personas, Nos veremos pronto.

Con Cariño.

Gissela Cabrera Ramos.