• ++56 9 62093179
  • andesteam@gmail.com

Author Archive Andesteam

Triatlón Rapel – Pablo González

Siendo aproximadamente las 5:00 hrs. del domingo 28 de septiembre dimos inicio a la jornada, tratando de levantarnos ya que nos habíamos programado para salir a las 5:45 hrs. y no tener inconvenientes para llegar a la carrera. Lo que más nos costó fue levantar a los niños ya que para ellos era absolutamente inusual despertar a esa hora. Afortunadamente logramos salir de casa a eso de las 5:45 hrs. y emprendimos el viaje. Llegamos aproximadamente a las 8:00 hrs. al parque cerrado y comenzamos con los preparativos.

El agua estaba helada o quizás la falta de entrenamiento en piscina o de competencias me afectó… Es decir, me cagué de frío…!!!

Al salir del agua, creo que en último lugar… Me sentí muy mareado, pero peor cuando llegué al parque cerrado, me sentí como si me hubiera tomado unos cuantos “ronaldos” o como si hubiese salido a carretear con Montenegro…

Luego de finalizar la transición más larga de la historia en este tipo de competiciones, me subí al bólido para tratar de cumplir con los próximos 20 km. en forma diga, sin grandes pretensiones, solo en forma digna…

En la tercera o quizás la cuarta vuelta del ciclismo comencé a sentirme un poco mejor arriba de la bicicleta, pero lamentablemente ya había que bajarse para comenzar con el trote.

En esta segunda transición, creo no fue tan lenta como la anterior, ya me sentí mucho mejor con la carrera en general.

No había competido desde Pucón y lamentablemente por temas laborales tampoco había podido darle continuidad al tema de los entrenamientos, como al coach quizás le hubiese gustado. Me sentí bien a partir de la segunda vuelta del trote, a pesar que el ritmo que llevaba se parecía más bien a un calentamiento que a ritmo de competencia…

Creo que finalicé la carrera en 1:19′, muy contento de haber terminado y más feliz aún de poder cruzar la meta de la mano con mi hijo, que finalmente es la satisfacción más grande que tengo cuando termino competencia y mi familia puede acompañarme.

Cada vez que he competido en un triatlón, durante la carrera me pregunto a qué vine y qué cresta hago practicando este deporte.

La satisfacción que se siente después de cruzar la meta, responde a cabalidad todas estas interrogantes…

A prepararse mucho mejor para las que siguen.

Un abrazo a todos… 

Pablo González

 Galería de fotos Triatlón Rapel.

Arriba

Triatlón Rapel – Giss Cabrera

DIVERTIDO Y EMOCIONANTE son las palabras que describen a la perfección mi primera experiencia en el triatlón Rapel 2014.

Luego de haber pasado una semana completa de nervios e inseguridades, llegó el día sábado a las 18:00 y la fila era enorme para retirar los kits. De a poco comenzaron a llegar mis compañeros de equipo y los nervios empezaron a disminuir,  mas la ansiedad se hacia cada vez más grande.

No me di cuenta, y ya había que irse a dormir… Dejamos todo listo con Karim; bicicletas, casco, poleras, calcetas, bloqueador, botellas, traje de agua, etc.

A las 8:00 ya no pude seguir durmiendo, así que me levanté, tomé desayuno y me dije a mí misma: “VAMOS GISS, NO HAY VUELTA ATRÁS, HAY QUE DISFRUTARLO”, y así lo hice, de ahí en adelante lo pasé muy muy bien, nos encontramos con los compañeros de equipo nuevamente, uno que otro saludos a gente conocida y directo al parque cerrado. Bicicleta lista, traje de agua puesto, casco, lentes, zapatillas y alimentación en su lugar, las fotos de rigor (primer triatlón) y directo al agua.

En el agua se me quitaron todos los achaques. Junto con Evelyn calentamos, nos reímos, y listo, a nadar se ha dicho!!!

Me tiré tranquila y nadé a mi ritmo todo el tiempo, se me dificultó la orientación desde la segunda boya hasta la orilla, pero nada más. Saliendo del agua se me complicó la cosa con el traje, no encontraba el velcro y tuve que salir con él puesto.

Recuerdo que iba corriendo y escucho una voz “hermana acá esta tu bicicleta!!!” jajajajaja, me había pasado, error de novato, de vuelta a mi lugar tomé mi bici y salí con toda la energía que mis amigos y familiares me daban al alentarme.

Primera vuelta bien, segunda vuelta mejor, porque llegó Evelyn a darme energías, trate de seguirla en el ritmo hasta que no puede más, tercera vuelta y me sentía muy feliz, pensaba en que era primera vez que iba sin miedo bajando tan rápido, así que la cuarta vuelta se me hizo muy corta.

Hasta aquí todo perfecto, ninguna molestia, dolor o algo parecido. Salí corriendo y casi llegando al primer cono, comenzó una puntada al lado izquierdo, que no me dejó correr tranquila hasta la tercera vuelta, menos mal, por que no quería llegar con cara de dolor a la meta.

Le puse toda la energía a la vuelta final y listo TAREA CUMPLIDA!!!

Tiempo final: 1 hora 29 minutos 05 segundos, cuarto lugar de mi categoría.

DIVERTIDO y EMOCIONANTE es todo lo que describe mi primera experiencia en el triatlon!

Nada más que agradecer a la vida por darme la oportunidad de conocer este deporte tan lindo, por estar en un equipo fantástico y por tener una familia incondicional. 

Giss Cabrera

 Galería de fotos Triatlón Rapel.

Arriba

Km Vertical – Jesus Figueroa

Esta carrera me mantuvo con curiosidad desde que supe de ella. Un formato que no conocía y que sonaba muy entretenido. Me preguntaba qué tan dura sería y si estaría en condiciones de enfrentar un desafío así.

Por fortuna el cambio de fecha me permitió no solo ir, sino que prepararme un poco, con lo que tuve oportunidad de responder mis dos interrogantes.

Para no esperar tanto, la respuesta a la primera pregunta: la carrera fue durísima. Si llevara un registro de subidas pesadas, ésta ganaría hasta ahora. El segundo lugar lo tendría la última subida del trail en Lampa, por lo inoportuna que fue, pero el km vertical lidera mi (aún escueto) ranking por la dificultad sin tregua que ofreció.

Til Til nos recibió con buen tiempo, aunque poco antes de comenzar la carrera, algunas nubes comenzaron a cubrir intermitentemente la cima. Cima que, según datos oficiales, estaba a 4 kms de distancia y con un desnivel positivo de 1.100 mts.

Después de un primer tramo que permitía correr empezamos a “trepar” el cerro. El ritmo bajó inmediatamente ajustándose a la fuerte pendiente. Traté de mantener un paso que no me alejara mucho de quién iba delante y que no facilitara que me pasaran. Así me mantuve durante los primeros 45 minutos. Incluso logré adelantar a un par de corredores.

Ya después comencé a tener problemas y tuve que bajar el ritmo. Vino un tramo en que se pudo descansar un poco. Era una oportunidad de volver a correr, pero ya no podía. Aproveché eso sí de tomar agua y un gel. Si bien me recuperé un poco, ya estaba muy cansado y pensando en que no quería más.

Me llama mucho la atención como uno olvida lo que se siente en esos momentos. Es como si después de cruzar la meta todos los artilugios de la mente para disuadirnos de continuar desaparecieran de pronto, tan rápido como llegaron. Tanto así, que después vas y te anotas en otro desafío igual o más complicado aún.

Cosa buena en todo caso. Estoy llegando a la convicción que de estas pruebas se sale fortalecido no solo físicamente. De alguna manera se “entrena” la entereza, la voluntad y la mente.

Desde donde estaba, ya se veía con claridad la cima. Inevitablemente mientras más te acercas, más imponente y lejos se ve. Pero es solo una impresión, ya estaba ahí, quedaba poco.

El terreno cambió. El sendero con arbustos y ramas afiladas dio paso a piedras y matorrales pequeños. En la bajada el diálogo que llevas con el camino fue algo más violento. Quedé con varias heridas en piernas y brazos.

Tenía ganas de hacer el último tramo a un ritmo más exigido. Lo intenté, pero la pendiente era cada vez más fuerte y ya no me quedaban fuerzas.

Quedando unos 200 mts me topé con los primeros en bajar. Cuando los vi, la pregunta “¿Cuánto falta?” se instaló en mi pensamiento. Una parte de mi se negaba a hacerla. Era exteriorizar la lucha que mantenía con mi mente. Pero necesitaba saber que detrás de esa roca estaba la meta, así que cedí y pregunté. Sí, estaba en los últimos metros.

Finalmente me tomó 1 hora y 22 minutos. Mucho más de lo que imaginaba. Pero lo importante es que lo había conseguido.

¿Estaba preparado para algo así? No, no lo suficiente. Pero valió la pena intentarlo y comprobarlo. 

Jesus Figueroa

Arriba

Feliz Cumpleaños – Feliz Kilómetro – Andres Reisz

Como una manera distinta de pasar mi cumpleaños este año coincidió con mi estreno en el Km Vertical by Tifosi. La prueba que originalmente estaba programada para el domingo 24 de agosto se reprogramó por motivos climáticos y de seguridad, quedando finalmente para el 4 de Octubre, mi cumpleaños, en el cerro La Petaca de Til Til.

El día se inició como siempre con un desayuno normal, y la salida de casa con bastante tiempo para llegar tranquilo a retirar el número y realizar el calentamiento previo.

El día, a pesar de los pronósticos que indicaban chubascos leves, había amanecido soleado, por lo que al llegar se podía admirar imponente la cima de La Petaca. Pero al poco rato, unas tímidas nubes la cubrieron, y al poco rato el cielo se había puesto gris. Comencé a temer que nuevamente deberíamos correr con esa llovizna que nos había acompañado en Lampa. Sin embargo, bastó que se diera la largada para que el sol nos alumbrara con todos su esplendor.

El primer kilómetro fue bastante trotable, con una pendiente suave y sostenida, e incluso con una pequeña bajada antes de enfrentar la verdadera prueba. A partir de ese primer kilómetro nos encontramos con un trazado que se elevaba casi recto por el filo del cerro, zigzagueado apenas entre una vegetación rica en arbustos por lo general muy bajos (no era extraño que no superaran muchos de ellos la altura de nuestra cintura). El suelo alternaba entre estar cubierto de pastos altos, piedrecilla y tierra tipo polvo, bastante seca. Dada la pendiente, todo este recorrido se hizo caminando a paso firme, y lo más rápido que se podía. El ritmo durante los siguientes 2 kilómetros fue del orden de los 20 a 35 minutos por kilómetro. El grupo de corredores rápidamente se fue disgregando, y cada quien tomo su posición, tanto así, que casi no adelanté a nadie ni fui adelantado.

En algunas partes la ruta se trababa algo más con la presencia de rocas que debían ser escaladas, o zonas en que el sendero se volvía algo más resbaloso debido a las piedrecillas sueltas o el polvo. También, en algunos sectores, la pendiente cedía el paso a zonas menos empinadas y amplias que tentaban al trote. Yo mantuve mi estrategia conservadora, solo aumentando los ritmos pero sin llegar a caer en dicha tentación.

Superado el tercer kilómetro, nos encontramos con un aumento de la pendiente y del número de rocas que debían ser superadas. El sendero se volvía más estrecho y trabado, y el número de cactus y aloes que había que evitar aumentó significativamente. Cumplida una hora y 19 minutos de recorrido me encontré con el primer corredor que regresaba después de hacer cumbre. Como para preguntar algo le digo – ¿Cuánto falta? – Harto, más de un kilómetro – me responde. Algunos minutos después me cruzo con 3 o 4 personas más que vienen regresando. Durante un buen rato no vuelvo a toparme con nadie, después empiezan a aumentar.

El calor del sol se ha ido atenuando con un poco de viento que corre, y en algún momento noto que ya el valle no se puede ver tan claramente debido a las nubes que han cubierto el cielo y el paisaje.

Un grupo de personas que retorna me da ánimos, – falta poco – me dicen – hay que pasar esa roca de allá y son 20 metros, y me indican un gran promontorio que se ve hacia arriba. El saber que estoy tan cerca me anima, pero también empiezo a sentir un cierto cansancio en las piernas. Camino con calma, fijándome bien donde voy poniendo los pies. Cada persona que desciende nos entrega ánimos y energías positivas. Todos transmiten esa alegría plena y calma de la meta lograda, y del compañerismo de la gente de cerro.

Un último esfuerzo y visualizo unos pendones de Latitud Sur, alguien me grita “¿Numero?”, “93” le respondo. Transmite la información al que está anotando, y la acompaña unos segundos después con “1 hora 57 con 24”. Todavía quedan unos pasos para llegar a la cima, ahí espera un puesto de abastecimiento con naranjas e hidratante. También hay una gran roca donde uno se puede sentar. Continuo caminando un poco, tomo trozos de naranja y las degusto. De a poco voy parando, hasta que finalmente me siento en la roca, abro la mochila y saco una barra de proteína. Después comérmela empiezo el regreso. Lo asumo con mucha calma y cuidado, pues siento el cansancio y temo acalambrarme, pero arriba está muy nublado y corre viento, y el sudor se ha comenzado a enfriar.

Llego al campamento base cuando están en medio de la premiación. Me dan una empanada de la zona y algo de beber. Terminan la premiación, y antes de la despedida realizan el sorteo de los lentes Tifosi para el que nos habíamos inscrito antes de partir… “el primer número al agua”, “el segundo también”, “este si… Y sacan el tercero”, me llaman… Al recibirlos me felicitan… le digo “y además estoy de cumpleaños…” – “felicidades entonces”. 

Andres Reisz

Arriba

TriDesert Puerto Velero – Karim Acuña

Temprano el viernes comienzan los preparativos para viajar a al TriDesert de Puerto Velero que organiza Olimpo Producciones a lo que sería mi segundo medio ironman, esto constituía la primera gran vara de medición de cara a la temporada de triatlón. Pero bueno, saltándonos los preparativos y logística, vamos a la carrera.

Todo comienza con un viaje de aproximadamente media hora en bicicleta con nuestro equipo a cuestas por caminos sin luces desde Tongoy a Puerto Velero. Llegamos al parque cerrado y comenzamos los preparativos, ajustar los últimos detalles, revisar las plantillas de las zapatillas, ordenar los geles, dejar listo el casco, el porta número y los lentes en la bicicleta. Nos vamos al agua para acostumbrar la cara al agua salada/fría para luego encajonarnos, al no existir partida diferenciada trato siempre de irme por delante, pero por los costados, así me ahorro los golpes y patadas en la confusión de la entrada al agua. El reloj avanza retrocede a cero y empieza. El medio ironman constaba de dos giros de 950 metros formado por un triangulo isósceles, en el primer giro logro ocupar una buena posición para pasar gente, siempre rodeando el grupo y aumentando la frecuencia de brazeo, los primeros 300-400 metros los pasé como a 1:15 el 100 por lo que al llegar al primer giro logro ver cerca al grupo de avanzada. El camino entre las boyas estaba obstaculizado por el sol (no dejaba ver la siguiente boya) por lo que me tengo que girar viendo a la gente cerca mio, bajando el ritmo. El segundo giro, logro remontar aumentando la frecuencia de la brazada concluyendo el agua en 25 minutos con 20 segundos, mi mejor tiempo en 1900 metros aproximadamente 1:20 los 100 metros.

La primera transición fue para olvidar, me pasó todo lo que puede salir mal. Se me rompe el porta número, no me logro aplicar bien el bloqueador y se me olvida abrir el Powerade que llevaba en la bicicleta, perdiendo valiosos minutos en la transición.

El ciclismo fue durísimo, subidas con viento, sol abrazador, siguiendo el consejo de Sebastian, solo consumo agua con los geles cada 30KM lo que me ayuda a no sentir malestares estomacales prácticamente en toda la etapa, definitivamente lo más duro del circuito fue la subida a Guanaqueros y el viento. Tambien había que estar atento a los problemas en el camino, vi mucha gente pinchada por pasar a toda velocidad por empalmes o rejillas al salir de Puerto Velero.

Bajándome de la bicicleta mi tiempo hasta ese momento era cercano a las 4 horas y se venía mi mayor escollo.

El trote constaba de dos giros de 10.5 KM los cuales subían desde la playa de Puerto Velero pasado el puente mecano llegando a Tongoy. La subida con un sol abrazador era brutal y se hacía sentir el cansancio en las piernas, por lo que nunca pude sentir un ritmo de carrera propiamente tal, en cada giro hago prácticamente una hora, muy sufrida y esperando los puntos de abastecimiento principalmente para mojarme la cara. Para el primer giro siento que tengo un hambre brutal y tengo que parar por Coca Cola y galletas. finalizando con mucho esfuerzo un tiempo de carrera 5:54

Excelente apronte para temporada en una carrera durisima! Saludos. 

Karim Acuña

 Imágenes gentileza Trichile.

Arriba

Climbing Tour 4° fecha – Jesus Figueroa

Este año he corrido varios trail, de hecho, esta es mi segunda carrera en el circuito de Suzuki Climbing Tour.

El formato me gusta mucho. Los preparativos, el tener que trasladarse, correr entre cerros, con paisajes que a veces quitan el aliento. En fin, todo me resulta muy llamativo. Sin contar que puedes ver las maravillas que nos ofrece nuestro país y que normalmente no vemos o pasamos por alto.

Esta organización en particular tiene la vocación de convocar no solo a deportistas experimentados o iniciados, sino que a todo el que quiera subir “a su ritmo”. Eso se nota en el ambiente que hay en toda la carrera y en lo masiva que es (más de 1500 inscritos).

El lugar (El Alfalfal) es precioso y la ruta fue muy entretenida. Las lluvias del día anterior dejaron mucho barro y en los últimos kilómetros se pudo pisar nieve.

Las subidas pronunciadas y extensas no me vienen muy bien aún. Lo descubrí en Aguas del Ramón, en el trail nocturno de Latitud Sur. Pero subida tras subida, he ido fortaleciendo las piernas. Eso ayudó cuando ya en el kilómetro 2 cuando comenzó el ascenso progresivo.

Cerca del primer punto de hidratación (km 3) había un plano que, pese al barro (cruzamos un especie de caballeriza), dejó tomar fuerzas para la subida que venía y que no pararía por los siguientes dos kilómetros.

Antes de llegar a la primera meta (casi km 6), vino una bajada que disfruté mucho y que me permitió recuperar un poco de terreno.

Ya quedaba poco. Solo una subida de un kilómetro y casi 200 mts de desnivel me separaba de la segunda y última meta. Mientras subía, comenzaron los pensamientos que a veces me atacan: ¿Qué hago acá? ¿Quién me manda a inscribirme si no estoy preparado? ¿Para qué seguir si estás sufriendo?

No sé si les pasa a todos, aunque supongo que sí… Tenía muchas ganas de parar y descansar.

¿Cómo te sobrepones a esos momentos? ¿A estas pequeñas pruebas mentales?

Esta vez, sin pensarlo mucho, comencé a repetir una frase. Algo que me dijo Jorge alguna vez antes de una carrera: “No te guardes nada”. Y eso hice, traté de despejar la mente, tomar consciencia del entorno y de que aún tenía fuerzas. Y lo logré. Mantuve el paso y llegué en un tiempo que me dejó super contento.

La segunda meta, estaba nevada y el paisaje espectacular. Qué mejor que un doble premio: satisfacción por lo que aprendes del triunfo mental y físico y una vista de esas que quedan en la retina. 

Jesus Figueroa

Arriba