• ++56 9 62093179
  • andesteam@gmail.com

Andrés Reisz – Desafío Senderos de los Volcanes 2014

Andrés Reisz – Desafío Senderos de los Volcanes 2014

Desafío Senderos de los Volcanes, verdadero turismo aventura

Mi aventura en el Desafío Senderos de los Volcanes comenzó el domingo anterior, el 2 de febrero, cuando salí con un grupo de amigos a correr por el Huinganal. Allí descubrí 2 cosas, una buena y una mala. La buena fue que hicimos 25 kms. en aprox. 4 horas, y quedé bien. La mala fue que descubrí que las zapatillas que tenía proyectado usar no me servían; así que directo a comprar otras y a amansarlas durante la semana.

El jueves 6 por la noche parto en bus para Curacautín. A las 6:30 de la madrugada estamos allá. Hace un frío que pela (no lo había considerado, toda la ropa de abrigo está en el bolso). Nos espera alguien de la organización, somos 6, no nos conocemos, y lo seguimos las 3 – 4 cuadras a pie al liceo donde nos darán alojamiento. Somos los primeros en llegar. Entramos en una sala y elegimos nuestros colchones en el suelo. El resto del día lo dedicamos a descansar, a conversar, a compartir experiencias, en definitiva a conocernos.

También recorremos el pueblo. El día que comenzó gris, a medio día abre con un sol radiante y empieza a hacer calor; me proyecto para una carrera calurosa, pienso en la hidratación, y en el manejo que tendré del kamelbag para “soportar” los aprox. 12 kilómetros que hay entre el primer punto de abastecimiento y el segundo.

A las 19:30 hrs. nos juntamos en un salón del liceo para la charla técnica. Nos informan que por problemas de logística el kit no se entregara ese día sino a las 6:30 del día siguiente antes de subir a los buses que nos llevaran al Parque Nacional Conguillío. (Pienso: una hora menos de sueño). Nos releen el reglamento, y les meten miedo a los que van a tener que correr los 42 km con las dificultades del trazado, les dicen que es muy peligroso, difícil, duro. Poco falta para que les indiquen que mejor no lo hagan. Después van a lo importante. Explican los trazados, sus superficies y los cambios que se habían realizado respecto del trazado publicado debido a que la semana anterior había nevado. Nos previenen respecto de las condiciones climáticas muy cambiantes que tiene el parque.

Después nos vamos a comer pastas en un boliche que supo de esta costumbre de los runners, y ofreció prepararnos algo especial. Lo que no consideró era que llegaríamos todos juntos. No hay sillas suficientes, algunos se van para otras partes. Yo espero como una hora, y tengo mi plato de pasta casera, una exquisitez. La dueña del local premia mi paciencia con una tartaleta de berries, además de unos plátanos picados con salsa de fresas de postre. Luego, a caminar un poco, estirar las piernas y acostarse temprano para dormir apurado.

En la mañana nos levantamos como a las 5. Nos ponemos la ropa que habíamos dejado preparada la noche anterior. Un desayuno normal, y partimos caminando hacia el frontis de la municipalidad de Curacautín, donde nos entregan el kit de competencia. En la plaza nos cambiamos la polera, amarramos el chip a la zapatilla, y cuando llegan los buses nos subimos al primero. Son de esos buses amarillos re enchulados que salieron de Santiago cuando llegó el Transantiago (tengan este dato en mente, que más tarde será importante). El día está gris y frío, durante la noche se volvió a nublar, y se percibe el riesgo de que llueva.

El viaje de 45 minutos proyectado se convierte en una hora y media, lo que sumado a la validación y activación de los chips, y a que deben cambiar el trazado de los 42 k, porque no hay visibilidad en el sector de Pastos Blancos (volcán Llaima), hace que la largada que estaba programada para las 9:30 se posponga hasta las 11. A orillas del lago hace frío y viento, y como a las 10 y media cae un chaparrón de 2 minutos, no hay mucho donde guarnecerse, así que nos apiñamos debajo de unos toldos

La carrera

Salimos desde la playa del lago Conguillío y rápidamente tomamos el Sendero de los Carpinteros, una senda angosta entre grandes árboles con una superficie de tierra vegetal negra y esponjosa, plagada por aquí y por allá de raíces, con una pendiente relativamente suave y ascendente. En uno de los puntos altos a la izquierda aparece una laguna, el “Mallin”, su colorido y belleza estremecen. De allí para adelante se suceden zonas abiertas con pastizales y arbustos de humedal, con algo de barro, y las zonas boscosas. Mi GPS me informa al oído que los kilómetros se suceden. Al principio no le tomo mucha atención, pero de repente tomo conciencia de que van muy rápido, mucho más de lo que debería ser, y claramente de lo que siento en mi cuerpo, o de lo que este ha demostrado ser capaz de hacer. Sospecho que se volvió loco, lo que se confirma al llegar al primer punto de abastecimiento que según el mapa está a 6.7 kms, pero en mi oído me informan que llevo casi 14. Este “problema” tiene 2 efectos, por un lado me entusiasma, “estoy corriendo como nunca”, pero no tengo referencia de cuánto realmente llevo, y por lo tanto, de cuánto me falta y cómo debo manejar mis energías. Decido tratar de concentrarme en recordar el mapa visto el día anterior, y las referencias geográficas dadas en la charla técnica. Además, asumo que los avisos del GPS son cada 500 mts, por lo que toda su información debo considerarla como duplicada, es decir, “para el GPS ” deberé correr 42 kms.

A partir del punto de abastecimiento se toma el camino que el bus tomó al traernos. Es un camino de tierra bastante malo, con hoyos y erosiones, y subidas y bajadas bastante pronunciadas. Hay vehículos de turistas circulando, por lo que hay que ser cuidadosos. Alrededor de 5 kms. más adelante nos indican que tomemos un sendero, “Las Araucarias”, es una superficie de arena volcánica gruesa, de granos grandes e irregulares, y muy poco profunda. Bastante agradable para correr. El paisaje es más seco, abierto y con pastizales altos y arbustos. Las Araucarias son como gigantes que llaman nuestra atención, con sus troncos cubiertos de líquenes y musgos. La pendiente por lo general es suave, y mayoritariamente un “falso plano”.

Después tomamos el sendero de Los Contrabandistas. Ahora el suelo es más compacto y duro, aparecen piedras sueltas, raíces y otros obstáculos, se suceden pequeños lomajes que suben y bajan. Llegado un punto nos preguntan: 42 o 21? 21 respondemos. Tome a la derecha hacia playa Linda – nos indican. Nuevamente bosque cerrado, perfume a tierra húmeda llena los pulmones. Sabemos que estamos como en el km 14 o 15 pero el GPS nos murmura 25 kms. Avanzamos, ascendemos por este sendero, en un punto se bifurca, y hay una mesa y gente que te indica que sigas a la derecha. Confirman mi número y toman nota. A la derecha desciende una escalera, estamos llegando a Playa Linda, nos mentalizamos con correr por el borde de la playa, por arena, hay un punto de control al otro lado de ella, nos dijeron que son como 500 metros. La arena es gruesa y pesada, los pies se hunden un poco y sentimos que algunos granos que se elevan entran a la zapatilla, tratamos de visualizar donde está más dura, más compacta, o menos profunda, no importa mucho la decisión, igual hay que cruzar por sectores más sueltos y profundos. Mi decisión es mantener el trote pase lo que pase, otros simplemente caminan. Llegando al fondo, damos una vuelta alrededor de una banderola, registran nuestro número e iniciamos el retorno. Trato de recordar por dónde me vine, para aprovechar las zonas compactas y evitar lo suelto, realmente no sé si lo logro, poco importa. Poco antes de llegar a la escalera camino un poco, deberían faltar 4 a 5 kms, el envión final. Subimos al trote, llegando arriba tomamos un vaso de hidratante y 2 medios plátanos de la mesa, les sacamos las cáscaras y comenzamos a caminar por el camino que se abría a la izquierda mientras los consumimos; “no hay tiempo que perder, no queda nada” – nos decimos.

Es el sendero de La Playa, que bordea la costa del lago Conguillío a no más de 100 mts. del agua. Tenemos un resumen de las superficies ya recorridas, arena gruesa y fina, piedras y tierra dura, lomajes que suben y bajan. Manejo los ritmos y adelanto a unos pocos que van delante de mí; son más o menos los mismos que han estado alrededor mío a lo largo de la carrera. Finalmente desde la altura visualizo la carpa en la playa, ahí está la meta. Pero las banderolas indican que el camino a seguir no es una línea recta, sino que un zig zag que se aleja y serpentea, faltando unos 300 mts. Un caballero de barba apoyado en una inmensa roca nos dice: “cuidado con el tablón que tiene clavos”. Recién me doy cuenta que hay frente a mí una bajada abrupta de unos 4 a 5 metros con rocas espaciadas como gigantescos peldaños, salto entre ellas recordando los entrenamientos de cerro, y unos metros más adelante me encuentro con un curso de agua, “aaaah el tablón” – pienso – “¿dónde está el tablón?”. Lo encuentro y cruzo con algo de precaución por eso de los clavos. La meta está a la vista pero hay que girar perpendicularmente para evitar una zanja, corriendo directo hacia el lago, llegamos a una banderola y giramos en 180 grados , comenzamos a ascender los últimos 10 o 20 metros, por los parlantes se escucha “el corredor numero 195 viene llegando”, cruzó la meta y casi como en un abrazo una promotora coloca la medalla de finisher alrededor de mi cuello, no sé si me dijo algo, solo vi la sonrisa en sus labios, y la alegría que me subía del pecho, “llegué… y en mucho menos de lo que me había proyectado”. Sigo caminando un poco, detengo el cronometro y lo miro 2:49. Me dirijo al puesto de abastecimiento, tomo un trozo de sandía, esta fría, fresca, dulce y refrescante. Le comento a quien está a mi lado, que es lo más delicioso que he comido. Después un poco de pasas, más sandia y plátano. Y me dirijo al puesto de masajes. Siento el trabajo realizado pero no estoy agotado, no hay calambres ni dolores molestos. La sensación de fatiga muscular en los gemelos y cuádriceps, y algo de molestia en los tobillos, nada grave, nada molesto, solo lo natural y lógico.

Al rato devuelvo el chip y me informan mi resultado: 16° de mi categoría.

El resto de la tarde paseo, repongo energías, como cereales, frutos secos y fruta. Participo de la tallarinata, y aplaudo la llegada a la meta de cada corredor. Alrededor de las 18:30 llega el último y se inicia la premiación. Menos de una hora después, nos alejamos de la playa, y comenzamos a caminar hacia los buses. Aquí comienza la otra aventura.

El regreso

Al llegar al estacionamiento nos encontramos con las 2 micros de la mañana y un mini bus. Nos informan que los buses, dadas las últimas lluvias y las condiciones del terreno deberán regresar por la ruta a Melipeuco que es más del doble de larga, y que por lo tanto se dará preferencia a los que tienen pasajes para esa misma noche en el uso del mini bus. Como nadie nos apura, nos subimos al bus de la mañana, y vemos partir a como 15 personas en la combi. El chofer carga combustible desde un bidón, y prueba encender el motor, el que cascabelea, hace ruidos y se para. Varias veces se repite el mismo ritual, enciende el motor, este hace ruidos y se para. El chofer se baja, ajusta algo en el motor y lo intenta de nuevo. Finalmente desiste e informa que podríamos intentarlo con el otro bus, pero que todos tenemos que sentarnos bien atrás para darle fuerza y que pueda subir. Agarra vuelo y partimos. Comienza el ascenso y de repente nos encontramos con la combi estacionada a la orilla del camino, está vacía. Nos cuentan que sus ocupantes se fueron caminando porque más arriba había un bus que se los iba a llevar. Nos dicen que nosotros debemos subir caminando porque la combi va a tratar de subir vacía. Comenzamos a caminar, la misma ruta recorrida en la mañana durante la carrera, pero ahora en sentido contrario, los músculos nos recuerdan los kilómetros ya recorridos, pero como no hay apuro vamos tranquilos, conversando y riéndonos de la situación. De repente un grito, y la combi que pasa como una exhalación, pasa de largo y continuamos caminando. Más arriba la encontramos estacionada, nos indican que nos subamos, pero algo raro se hace notar… Las cosas del otro grupo están adentro. La explicación es que el otro grupo las dejó, y se las vamos a subir hasta el otro bus que está más arriba y en el que están esperando. A todo esto, ya eran más de las 20 hrs y los últimos buses salían de Curacautín a las 21, y además, el chofer de la combi había desaparecido.

Esperamos sentados en el vehículo, protegidos del frío. Al rato vemos venir bajando a uno de los del otro grupo que se “asombra” de que estemos nosotros en “su” transporte, y nos cuenta de que el bus de más arriba si existe, pero está cerrado con llave, y ellos están abajo con principio de hipotermia y todo. Entre medio nos llegan rumores de que abajo los choferes han organizado un seudosindicato y están negociando con los organizadores las condiciones para llevarnos a todos. Al lado de la combi, mientras esperábamos, estuvo todo el tiempo un guarda parque de la Conaf, que sonreía, hacia comentarios y francamente se reía de nuestra situación.

Tipo 20:40 hrs. finalmente aparece el chofer, y nos traslada hasta donde estaba el otro bus, el cual si era un bus moderno de turismo, con el otro grupo abajo. Nos informan que nos iremos todos juntos en él. Cuando estuvimos seguros de que las puertas estaban abiertas nos trasladamos, y acomodamos. Pero ahora este chofer empezó con la historia de que no podía viajar con pasajeros parados. Pero rápidamente se dio cuenta de que el horno no estaba para bollos y partió. Ya eran más de las 21 hrs, y los que tenían pasajes los habían perdido. No sé qué fue de todos ellos porque al llegar a Curacautín como a las 23:30 hrs. ya todo estaba cerrado.

En resumen el Desafío Senderos de los Volcanes es una competencia que en lo técnico y lo humano es maravillosa. Su ejecución no tuvo fallas y la señalización y abastecimiento podría decirse que estuvo incluso por sobre las expectativas. Los mayores (y quizás únicos) problemas estuvieron en la logística del transporte hacia y desde el parque. Espero poder repetir la experiencia el próximo año. 

Arriba


From DSV Desafío Senderos de los Volcanes 2014, posted by Andes Team on 2/11/2014 (Showing 6 of 12 items)

Generated by Facebook Photo Fetcher 2


¡Comparte!
Andesteam

  • Jessica Medina Marabolí

    Tremenda carrera! Felicidades 😀

  • Jorge Fernando Acosta

    FELICIDADES ANDRES, una linda carrera, ojala el año que viene logremos armar un grupo mayor para disfrutar de esta carrera.

  • Pingback: MDS 2014 – Andres Reisz | Andesteam()