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3° Vuelta a la Laguna de Aculeo 2015 – Andres Reisz

3° Vuelta a la Laguna de Aculeo 2015 – Andres Reisz

En los días previos a la prueba el pronóstico del tiempo auguraba que la gran duda seria “ducharse o no ducharse mientras se corre”. Realmente nunca existió esta duda, pues a todo evento la participación en esta nueva versión de la Vuelta a la Laguna de Aculeo nunca estuvo en duda.

Foto cortesía de Solo Running

El día se inició con mi tradicional desayuno y la partida hacia la laguna con tiempo suficiente para retirar el kit y prepararse sin sobresaltos. A pesar de los pronósticos, el día amaneció cubierto pero sin lluvia, condición que se mantuvo a lo largo de toda la competencia, aun cuando por muy breves periodos se percibió una muy tenue llovizna, que ni siquiera alcanzaba a humedecer la piel. La temperatura era baja sin hacer frío, lo que redujo considerablemente mi consumo de hidratante, a la vez que hizo muy agradable la experiencia de correr.

Una vez iniciada la carrera, como siempre asumí mi propio plan y ritmo, independiente de lo que hicieran los demás competidores. Conozco mis condiciones, y por lo tanto, toda competencia es un desafío tan solo conmigo mismo. Esta filosofía me llevó rápidamente a encontrarme bastante solo, el grupo que me antecedía se alejaba rápidamente, y los que me precedían ya no podía verlos ni escucharlos. Así me mantuve hasta superada la primera subida, cuando al terminar ese descenso observé que a unos 300 mts, dos corredores se estaban adelantando. Como notaba que la distancia con el que había quedado más rezagado se acortaba inexorablemente, asumí un leve aumento en mi ritmo para alcanzarlo. Aprovechando como impulso las bajadas, y procurando mantener los ritmos en las subidas, muy pronto me encontré superando con facilidad a la corredora más cercana y además adelantando al otro corredor también.

A partir de este punto, y hasta algunos kilómetros después de entrar al camino pavimentado, comenzó un juego bastante entretenido con ese corredor, el que se mantenía a no más de 100 metros por detrás mío, para ir acortando esa distancia en los planos hasta alcanzarme y correr a mi lado, y volver a aumentarla por un mejor ritmo en las subidas y bajadas. Este juego, me llevó a reflexionar mientras corría en los motivos que me llevaban a modificar mi estrategia de carrera para no dejarlo superarme; y a la única conclusión que lograba llegar es que el bichito de la competitividad está fuertemente arraigado en mí. “No lo dejo que me supere, porque percibo que puedo (soy capaz de) mantenerme por delante de él”. El juego terminó, en esta primera etapa, cuando producto del cambio en la sucesión de subidas y bajadas, uno de esos planos en donde él lograba una mejor performance, le permitió adelantarme, y además, decidí guardarme un poco para la segunda mitad de la prueba en donde habitualmente he tenido mayores dificultades.

Foto cortesía Runchile

Nos volvemos a encontrar en el puesto de abastecimiento (kilómetro 15) del que partimos casi junto. Ahora soy yo el que me mantengo unos cientos de metros por detrás, y por los siguientes kilómetros mantengo esa distancia inalterable.

Entre el kilómetro 18 y 19 me encuentro con Mauricio Quintanilla que se encuentra sacando fotos para Solo Running; él comienza a correr conmigo, cumpliendo de este modo con una función de liebre. Marca un ritmo sostenible, y no me deja decaer. La compañía ayuda y hace más soportables los kilómetros, que sin más comienzan pasar con rapidez. También la distancia con el otro corredor se acorta, logrando superarlo en el transcurso del siguiente kilómetro, para cuando crucé la meta la diferencia era de 4 minutos.

Esta quinta oportunidad en que participo en la Cofradía de la Laguna de Aculeo fue, una vez más, una ocasión de grandes satisfacciones y aprendizajes; cada vez me siento más seguro de mis capacidades y preparado para enfrentar las distintas condiciones con que uno puede encontrarse al correr. 

Andres Reisz

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